(iii) A Timoteo se le instruye que tome consigo dos armas como equipo.
(a) Debe tomar la fe. Hasta cuando las cosas estén más negras, debe tener fe en la esencial rectitud de su causa y en el triunfo definitivo de Dios. Fue la fe lo que mantuvo firme a John Knox cuando estaba desesperado. Una vez, cuando era un galeote, su barco estaba frente a Saint Andrews. Él estaba tan débil que tuvieron que auparle para que lo viera. Le señalaron la torre de la iglesia, y le preguntaron si la conocía. « Sí -dijo-, la conozco muy bien; y estoy convencido de que, aunque ahora parezco estar más débil que nunca, no me voy a ir de este mundo hasta que mi lengua glorifique Su santo nombre en ese mismo lugar.» Escribe sus sentimientos en 1554 cuando tuvo que huir del país para escapar de la venganza de María Tudor: « No sólo los impíos, sino hasta mis hermanos fieles, sí, y hasta yo mismo, es decir todo pensamiento natural, juzgaba mi causa desesperada. La frágil carne, oprimida por el temor y el dolor, deseaba liberación, aun aborreciendo y retrayéndose de la obediencia comprometida. ¡Oh, hermanos cristianos, escribo por experiencia… Conozco las quejas lastimosas y murmuradoras de la carne; conozco la ira, la rabia y la indignación que se concibe contra Dios, invocando todas Sus promesas con dudas, y estando dispuesto en cualquier momento a apartarse irremisiblemente de Dios. Contra lo cual permanece solamente la fe.» El soldado cristiano necesita en la hora más tenebrosa le fe que no se rinde.
(b) Ha de tomar como arma defensiva una buena conciencia. Es decir, el soldado cristiano debe por lo menos tratar de vivir de acuerdo con su propia doctrina. La virtud se ausenta del mensaje de un hombre cuando su propia conciencia le condena cuando habla.
Una severa reprensión
Este pasaje cierra con una seria reprensión a dos miembros de la iglesia. que habían injuriado a la iglesia, entristecido a Pablo y arruinado sus propias vidas. Himeneo se menciona otra vez en 2 Timoteo 2:17; y Alejandro puede que sea el que se menciona en 2 Timoteo 4:14. Pablo tiene tres quejas de ellos.
(i) Se habían apartado de la dirección de la conciencia. Habían dejado que sus propios deseos hablaran con voz más persuasiva que la de Dios.
(ii) Habían vuelto atrás, a prácticas malvadas. Una vez que abandonaron a Dios, la vida se les hizo sucia y baja. Cuando se echa a Dios de la vida, la belleza se va con Él.
(iii) Se habían entregado a una doctrina falsa. También esto era casi inevitable. Cuando una persona se desvía, su primer instinto es buscarse disculpas. Toma la enseñanza cristiana, y la tergiversa a su gusto para que le dé la razón. De lo correcto extrae argumentos retorcidos para justificar lo incorrecto. Encuentra argumentos en las palabras de Cristo para justificar los caminos del diablo. En cuanto una persona desobedece la voz de la conciencia, su conducta se rebaja y su pensamiento se retuerce.
Así es que Pablo pasa a decir que « se los ha entregado a Satanás.» ¿Qué quiere decir esta frase terrible? Hay tres posibilidades.
(i) Puede que esté pensando en la práctica judía de la excomunión. De acuerdo con la práctica de la sinagoga, si un hombre era un malhechor, primero se le reprendía públicamente. Si eso resultaba ineficaz, se le excluía de la sinagoga por un período de treinta días. Si aún seguía tozudamente impenitente, se le colocaba bajo excomunión, lo que le convertía en una persona maldita, separada de la sociedad humana y de la comunión con Dios. En tal caso se podía muy bien decir que se le había entregado a Satanás.
(ii) Puede que esté diciendo que los ha separado de la iglesia y dejado otra vez en el mundo. En una sociedad pagana era inevitable que se trazara una línea divisoria clara y dura entre la Iglesia y el mundo. La Iglesia era el territorio de Dios; el mundo, el de Satanás. Y el ser excluido de la Iglesia era quedar en el territorio que estaba bajo la dictadura de Satanás.
La frase puede que quiera decir que estos dos que causaban problemas en la iglesia se abandonaban al mundo. (iii) La tercera explicación es la más probable. Se consideraba a Satanás responsable del sufrimiento y del dolor humano.
Un hombre de la iglesia .de Corinto había sido culpable del terrible pecado de incesto. El consejo de Pablo fue que debía ser entregado a Satanás «para la destrucción de la carne, para que el espíritu pueda ser salvo en el día del Señor Jesús» (1 Corintios 5:5). La idea es que la Iglesia debe pedir a Dios que le recaiga a esa persona algún castigo físico, alguna enfermedad o dolor en su cuerpo, que le haga volver en sí. En el caso de Job fue Satanás el que le trajo sufrimientos físicos (Job 2:6s). En el Nuevo Testamento mismo tenemos la terrible consecuencia que sufrieron Ananías y Safira (Hechos 5:5-10), y la ceguera que le sobrevino a Elimas por oponerse al Evangelio (Hechos 13:11). Bien puede ser que Pablo pidiera a Dios que esos dos hombres experimentaran alguna dolorosa visitación que fuera para ellos tanto un castigo como una advertencia.
Es lo más probable, porque la esperanza de Pablo era que aquellos dos hombres no quedaran excluidos definitivamente y destruidos, sino disciplinados y rehabilitados. Para él, como debería ser para nosotros, el castigo no era nunca vindicativo, sino una disciplina remedia¡ que no estaba diseñada simplemente para hacer daño, sino para curar.
