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Marcos 10: En la enfermedad y en la salud

Era natural que las madres judías quisieran que un gran rabino distinguido bendijera a sus hijos. Especialmente traían a sus hijos a una persona así en su primer cumpleaños. Así fue como Le trajeron a Jesús a los niños aquel día.

Entenderemos más plenamente la conmovedora belleza de este pasaje si recordamos cuándo sucedió. Jesús iba de camino a la Cruz -y lo sabía. Su sombra cruel puede que no se apartara nunca de Su mente. Fue en un momento así cuando tuvo tiempo para los niños. Aun con tal tensión en Su mente, estuvo dispuesto a tomarlos en Sus brazos, y sonreírles de corazón, y puede que hasta jugar con ellos.

Los discípulos no eran unos antipáticos ni unos amargados. Sencillamente querían proteger a Jesús. No comprendían del todo lo que estaba pasando, pero presentían claramente la tragedia que los esperaba, y podían. percibir la tensión que embargaba a Jesús. No querían que se Le molestara. No podían figurarse que Él pudiera querer tener niños a Su alrededor en tal ocasión; pero Jesús les dijo: «¡Dejad que vengan a Mí los chiquillos y no tratéis de impedírselo!»

Incidentalmente, esto nos dice un montón acerca de Jesús. Nos dice que era la clase de Persona a la Que Le importan los niños, y Que importa a los niños. No puede haber sido una persona sombría y desagradable. Tiene que haber habido una amable luminosidad en Él. Tiene que haberle resultado fácil sonreír y reír de alegría. George Macdonald dice en algún sitio que no cree en el Cristianismo de una persona a cuya puerta no hay nunca niños jugando. Este breve, precioso incidente arroja un torrente de luz sobre la clase de Persona humana Que era Jesús.

« De los tales -dijo Jesús- es el Reino de Dios.» ¿Qué hay en un niño que a Jesús le gustara y que valorara tanto?

(i) Está la humildad del niño. Hay niños exhibicionistas, pero son raros, y casi siempre son el producto del trato equivocado de los adultos. Lo normal es que a un niño le cohíba la prominencia y la publicidad. Todavía no ha aprendido a pensar en términos de nivel y orgullo y prestigio, ni a descubrir la importancia del yo.

(ii) Está la obediencia del niño. Es verdad que un niño es a veces desobediente; pero, aunque parezca una paradoja, su instinto natural le mueve a obedecer. Todavía no ha aprendido el orgullo y la falsa independencia que separan a un hombre de sus semejantes y de Dios.

(iii) Está la confianza del niño. Esto se ve en dos cosas.

(a) Se ve en la manera que tiene un niño de aceptar la autoridad. Hay un tiempo cuando cree que su padre lo sabe todo y siempre tiene razón. Para nuestra vergüenza, pronto supera esa etapa. Pero el niño se da cuenta instintivamente de su propia ignorancia y de su propia indefensión, y confía en los que él cree que saben.

(b) Se ve en la confianza que tiene un niño en otras personas. No supone que nadie pueda ser malo. Se hace amigo de un perfecto extraño. Un gran hombre dijo una vez que el más grande elogio que se le había dirigido jamás fue el de un chiquillo que se le dirigió, a un completo extraño, y le pidió que le atara el zapato. El niño no ha aprendido todavía a sospechar que el mundo es malo. Todavía cree lo mejor de los demás. Algunas veces esa misma confianza le conduce a peligros, porque hay algunos que son totalmente indignos de ella y que abusan de ella; pero esa confianza es algo precioso.

(iv) El niño tiene una memoria muy corta. Todavía no ha aprendido a guardar rencor ni a abrigar resentimiento. Hasta cuando se le trata injustamente -y cuál de nosotros no es a veces injusto con sus hijos-, olvida, y tan totalmente que no necesita ni perdonar.

Sin duda, de los tales es el Reino de Dios.

¿CUÁNTO QUIERES LA BONDAD?

Marcos 10:17-22

Cuando Jesús iba pasando por la carretera, un hombre se Le acercó corriendo y se postró a Sus pies y Le preguntó:

Maestro bueno, ¿qué es lo que tengo que hacer para heredar la vida eterna?

-¿Por qué Me llamas bueno? -le dijo Jesús-. No hay nadie que sea bueno más que Uno: Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, No cometas adulterio, No robes, No des falso testimonio, No defraudes a nadie, Honra a tu padre y a tu madre.

Maestro Le dijo-, todo eso lo he cumplido desde pequeño.

Cuando Jesús le miró, le amó y le dijo:

-Todavía te falta una cosa: Ve, vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el Cielo. ¡Y ven, sígueme!

Pero él se quedó muy preocupado por esto que le dijo Jesús, y se marchó triste, porque tenía muchas posesiones.

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