LA PETICIÓN DE LA AMBICIÓN
Marcos 10:35-40
Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y Le dijeron: Maestro, queremos que nos concedas lo que Te pidamos. -¿Qué queréis que os conceda? -les preguntó Jesús. Y ellos Le dijeron: -Concédenos que, en Tu gloria, nos sentemos uno a Tu derecha y otro a Tu izquierda. No sabéis lo que estáis pidiendo -les dijo Jesús-. ¿Podéis beber el cáliz que Yo estoy bebiendo? O ¿podéis pasar la experiencia que Yo estoy pasando? Podemos Le dijeron. Y Jesús les dijo: -Beberéis el cáliz que Yo estoy bebiendo, y pasaréis por la experiencia por la que Yo estoy pasando; pero el que os sentéis a Mi derecha y a Mi izquierda no Me corresponde a Mí concedéroslo. Ese puesto pertenece a aquellos para los que ha sido preparado.
Esta es una historia muy reveladora.
(i) Nos dice algo acerca de Marcos. Mateo relata esta historia (Mat_20:20-23 ), pero en su versión la petición de los primeros puestos no la hacen Santiago y Juan sino su madre, Salomé. Mateo tiene que haber presentido que tal solicitud era indigna de los apóstoles; y para mantener a salvo la reputación de Santiago y Juan la atribuyó a la ambición natural de su madre. Esta historia nos muestra la honradez de Marcos. Se cuenta que un pintor de la corte hizo el retrato de Oliver Cromwell. Cromwell tenía unas verrugas en la cara que le afeaban bastante. Con la intención de agradarle, el pintor omitió las verrugas en el cuadro. Pero cuando Cromwell lo vio, dijo: « ¡Llévatelo! ¡Y píntame con verrugas y todo!» El propósito de Marcos era presentarnos a los discípulos con verrugas y todo. Y Marcos tenía razón, porque los Doce no eran una compañía de ángeles. Eran hombres normales y corrientes. Fue con personas como nosotros como Jesús emprendió la empresa de cambiar el mundo -¡y lo hizo!
(ii) Nos dice algo acerca de Santiago y Juan.
(a) Nos dice que eran ambiciosos. Cuando se obtuviera la victoria y el triunfo fuera completo, pretendían ser los primeros ministros de estado de Jesús. Puede que su ambición se incentivara por el hecho de que Jesús los había escogido como parte de Su círculo íntimo, los tres escogidos. Puede ser que fueran de un poco mejor posición que los otros. Su padre tenía una posición suficientemente desahogada como para tener jornaleros (Mar_1:20 ), y puede ser que tuvieran la presunción de creer que su superioridad social les daba derecho a los primeros puestos. Y, por supuesto, creerían que tenían más derecho que nadie por ser parientes de Jesús. En cualquier caso aparecen como hombres en cuyos corazones anidaba la ambición por los primeros puestos en un reino terrenal.
(b) Nos dice que no habían conseguido comprender a Jesús. Lo sorprendente no es el que este incidente tuviera lugar, sino el momento en que sucedió. Es todo lo contrario del anuncio más definido y detallado que hizo Jesús de Su muerte, y esta petición es alucinante. Muestra mejor que ningún otro detalle lo poco que habían comprendido de lo que Jesús les estaba diciendo. Sus palabras no habían conseguido desembarazarlos de la idea de un Mesías de poder y gloria terrenales. Solamente la Cruz lo conseguiría.
(c) Pero, una vez que hemos dicho todo lo que se puede decir en contra de Santiago y Juan, esta historia nos revela algo luminoso acerca de ellos -desconcertados y todo como estaban, todavía creían en Jesús. Es alucinante que todavía pudieran conectar la gloria con un Carpintero galileo Que había incurrido en la enemistad y la oposición declarada de los líderes religiosos ortodoxos, y Que iba de camino a la Cruz. Hay aquí una confianza alucinante y una alucinante lealtad. Puede que Santiago y Juan estuvieran confundidos, pero tenían el corazón en su sitio. Nunca pusieron en duda el triunfo final de Jesús.
(iü) Nos dice algo acerca del baremo de grandeza de Jesús. La versión Reina-Valera nos da la traducción literal exacta de lo que dijo Jesús: « ¿Podéis beber del vaso que Yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que Yo soy bautizado?» Jesús usa aquí dos metáforas hebreas.
Era costumbre en los banquetes reales que el rey pasara la copa a sus huéspedes. La copa por tanto llegó a ser una metáfora de la vida y la experiencia que Dios comunica a los hombres. « Mi copa está rebosando» decía el salmista (Psa_23:5 ), cuando hablaba de la vida y experiencia y felicidad que Dios le había dado. « En la mano del Señor hay una copa,» decía el salmista (Psa_75:8 ) cuando estaba pensando en la suerte que les está reservada a los malvados y desobedientes. Isaías, pensando en las desventuras que habían sobrevenido al pueblo de Israel, las describe como haber bebido « de la mano del Señor la copa de Su ira» (Isa_51:17 ). La copa, o el vaso, o el cáliz, habla de la experiencia que Dios asigna a cada persona.
La otra frase que usa Jesús puede llevar a confusión en una traducción literal, motivo por el cual la hemos traducido más libremente para dar el sentido. Habla del bautismo con el que Él fue bautizado. El verbo griego baptizein significa sumergir. Su participio pasado (bebaptismenos) quiere decir sumergido, y se usa corrientemente de ser sumergido en alguna experiencia, lo mismo que en español inmerso. Por ejemplo, un manirroto se dice que está sumergido, inmerso en deudas. Un borracho se dice que está sumergido en bebida. Una persona afligida se dice que está sumergida, inmersa en aflicción. Un muchacho ante el profesor que le va a examinar se dice que está sumergido, inmerso en preguntas. La palabra se usa corrientemente de un barco que ha sufrido un naufragio y se sumerge bajo las olas. La metáfora está muy íntimamente emparentada con la que usa corrientemente el salmista. En Psa_42:7 leemos: «Todas Tus ondas y Tus olas han pasado sobre mí.» En Psa_124:4 leemos: « Entonces nos habrían anegado las aguas; sobre nuestra alma habría pasado la avenida.» La expresión, como Jesús la usa aquí, no tiene nada que ver con el Bautismo. Lo que está diciendo es: «¿Podéis soportar pasar la terrible experiencia que Yo tengo que pasar? ¿Podéis sumergiros en odio y dolor y muerte como Yo?» Estaba diciéndoles a estos dos discípulos que sin Cruz no puede haber corona. El baremo de grandeza en el Reino es el baremo de la Cruz. Fue cierto que en días entonces por venir ellos pasaron la experiencia de su Maestro, porque Santiago fue decapitado por Herodes Agripa Act_12:2 ), y, aunque Juan probablemente no murió mártir, sí tuvo que sufrir mucho por Cristo. Ellos aceptaron el desafío de su Maestro -aunque fuera a ciegas.
