Logo

Juan 16: Advertencia y desafío

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

La ausencia de Jesucristo necesariamente causa pesar a todo verdadero creyente. Tener fe no es percibir externamente; esperar no es poseer certidumbre; leer y oír no es lo mismo que hablar cara a cara. Aun los hombres más eminentes por su justicia y su lealtad sentirán un vacío en el corazón siempre que Jesucristo esté en el cielo y ellos estén en la tierra. En tanto que estén revestidos de un cuerpo corruptible, y solo alcancen a vislumbrar la verdad; en tanto que contemplen a toda la creación gimiendo bajo el del pecado, porque todas las cosas no hayan sido puestas todavía bajo el poder de Jesucristo–en tanto que eso suceda, su dicha y su tranquilidad tendrán que ser incompletas. Esto fue lo que San Pablo quiso decir cuando dijo: «También nosotros aunque tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de notros mismos, esperando la adopción, es a saber, la redención de nuestro cuerpo.» Rom_8:23.

Empero, esa misma ausencia de Jesucristo no es causa de tristeza para los hijos de este mundo. Por de contado no lo fue a los judíos quienes se regocijaron y alegraron cuando Jesucristo fue condenado y crucificado, pensando que habían impuesto silencio para siempre a los labios, odiosos para ellos, que les reprochaban sus pecados. También podemos estar ciertos de que no lo es para los hombres indiferentes y malos de la época presente. Cuanto más tiempo esté Jesucristo ausente de este inundo, tanto más contentos estarán. No queriendo que Jesucristo reine en medio de ellos, su ausencia no les causa pesar. Sin él gozan por completo de lo que ellos apellidan felicidad. ¡Cuan terrible será el despertar de mañana! En estos versículos so nos enseña, en seguida, que la vuelta de Jesucristo será causa do un gozo sin límites para todos los verdaderos creyentes. «Otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón,» etc.

Es preciso guardarnos de no circunscribir la alusión de estas palabras a la resurrección del Señor. Se refieren a una época mucho más remota que la de ese acontecimiento. El júbilo que los discípulos experimentaron cuando contemplaron al Salvador resucitado, se convirtió bien pronto en pesar al verlo ascender a los cielos. El verdadero gozo, el gozo perfecto, el gozo que nadie podrá arrebatar es el que experimentarán los creyentes cuando Jesús venga otra vez, al fin del mundo. «Hartarme he cuando despertaré a tu semejanza.» Psa_17:15.

En estos versículos se nos enseña que corresponde a los creyentes orar con fervor en tanto que Jesucristo esté ausente. «Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre: pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido..

Es bien de creerse que hasta aquel entonces los discípulos no habían percibido debidamente la majestad de su Maestro. Por lo menos no habían comprendido todavía que él era el Mediador entre Dios y los hombres, por cuyo amor y en cuyo nombre debían ofrecer sus oraciones. En la ocasión de que nos ocupamos se les dijo que pidieran en su nombre. Y no podemos dudar por un momento que nuestro Señor quiso que su pueblo, en todos los siglos, comprendiese que el medio de obtener consuelo durante su ausencia es orar con perseverancia y con fervor; que aunque no podamos verlo corporalmente, sí podemos hablar con él y obtener su mediación para acercarnos al Padre. «Pedid, y recibiréis,» proclama a todas las generaciones de su pueblo, «para que vuestro gozo sea cumplido..

De toda la serie de deberes cristianos no hay ninguno para el cumplimiento del cual se ofrezcan más incentivos que para el de la oración. Es ese un deber que incumbe a todos: a nobles y plebeyos, a ricos y pobres, a sabios e ignorantes. Y, lo que es aun más importante, su fiel cumplimiento depende del buen estado del corazón y de la pureza de los móviles. Acaso las frases sean débiles e inelegantes, y el lenguaje viole las reglas del bien decir de tal manera que no merezca ser trasladado al papel. Mas si el corazón estuviere bien para con Dios, lo demás importa poco.

«Si sabemos estas cosas, bienaventurados somos si las hiciéremos.» Acostumbrémonos a orar en el nombre de Jesús todas las mañanas y todas las noches de nuestras vidas. Si así lo hiciéremos, es seguro que obtendremos fuerza espiritual para el cumplimiento de nuestras obligaciones, y que recibiremos luz cuando estemos perplejos; esperanza, cuando estemos enfermos; sostén cuando nos hallemos en el lecho de muerte.

Juan 16:25-33

Este es uno de los pasajes más notables de la Sagrada Escritura, por dos razones. La primera, porque es una conclusión muy adecuada del discurso de despedida que hizo nuestro Señor: un sermón tan solemne como ese debía tener un fin solemne. La segunda, porque contiene la profesión de fe más general y unánime que hicieron los apóstoles: «Ahora entendemos que sabes todas las cosas, en esto creemos que has salido de Dios..

En este pasaje se nos enseña, en primer lugar, que un conocimiento claro de Dios Padre forma parte del fundamento de la religión cristiana. Nuestro Señor dijo a sus discípulos: «El tiempo viene cuando claramente os anunciaré de mi Padre.» Menester es notar que no dice: «Os anunciaré claramente a mí mismo.» Es al Padre a quien dice que anunciará.

Deja una respuesta

Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

Comparte en tus Redes Favoritas

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Sermones

Ilustraciones

Estudia La Biblia

Pide información sobre Nuestra Alianza

Al enviar esta solicitud aceptas los Términos y Condiciones de ACPI PR