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Juan 16: Advertencia y desafío

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

Juan 16:5-11

-Esto no os lo dije Yo al principio porque estaba con vosotros. Pero ahora vuelvo al Que Me envió, y ninguno Me preguntáis: ¿Adónde vas?; sino que la tristeza os ha embargado el corazón por lo que os he dicho. Pero lo que os estoy diciendo es la pura verdad: Os conviene que Yo Me vaya; porque, si no, no vendría a vosotros el Ayudador. Pero, cuando venga, dictará sentencia de pecado al mundo, y de justicia y de juicio: de pecado, porque no ha creído en Mí; la justicia, porque Yo voy al Padre y ya no Me veréis más, y de juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado.

Los discípulos estaban desconcertados y apesadumbrados. Todo lo que habían comprendido era que iban a perder a Jesús. Pero Él les dijo que, a fin de cuentas, todo sería para su bien; porque, cuando El se fuera, vendría el Ayudador, es decir, el Espíritu Santo. Cuando Él estaba en el cuerpo, no podía estar con ellos en todas partes; siempre era cosa de despedidas y bienvenidas. Cuando estaba en el cuerpo no podía llegar a las mentes, los corazones y las conciencias de las personas en todas partes, sino que estaba confinado por las limitaciones del espacio y el tiempo. Pero el Espíritu no está sujeto a limitaciones. Dondequiera que vaya una persona, el Espíritu va con ella. La venida del Espíritu sería el cumplimiento de la promesa: « He aquí Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mat_28:20 ). El Espíritu traería a la humanidad una comunión ininterrumpida y para siempre; y le traería al predicador cristiano un poder y una eficacia que no dependería del lugar ni de la ocasión en que se encontrara.

Aquí tenemos un sumario casi completo de la obra del Espíritu. Juan usa la palabra elenjein, que se traduce en la versión Reina-Valera.60 por convencer, palabra que ya no tiene el sentido polémico y jurídico del latín, que reflejaba mejor redargüir, que heredamos de las versiones clásicas españolas. Se usa para el interrogatorio de un acusado o de un testigo en un juicio, o para la contestación de un contrario en una discusión. Siempre conserva la idea del examen o interrogatorio al que se somete a una persona hasta que admite sus errores o se muestra convencido por un razonamiento de algo que no había comprendido antes. La usaban a veces, por ejemplo, los griegos, del examen de conciencia en la mente o el corazón de una persona. Está claro que un interrogatorio semejante puede conseguir dos cosas: (a) Puede demostrar la culpabilidad de una persona, dejándola convicta, aunque no necesariamente confesa. (b) O puede convencer a una persona de la flojedad de su caso y la fuerza del opositor al que trataba de vencer con razones falsas o insuficientes. En este pasaje necesitamos ambos sentidos: dejar al otro convicto y convencido. Vamos a ver lo que Jesús dice que hará el Espíritu Santo.

(i) El Espíritu Santo demostrará que el mundo es culpable de pecado. Cuando los judíos crucificaron a Jesús creían, no que estaban pecando, sino que estaban sirviendo a Dios. Pero, cuando se predicó después la crucifixión de Jesús, aquello les atravesó el corazón (Act_2:37 ). Repentinamente tuvieron la convicción de que habían cometido el crimen más horrible de toda la Historia de la humanidad, y de que aquello había sido la consecuencia de su pecado.

¿Qué es lo que nos produce el sentimiento de pecado y nos hace reconocerlo? ¿Qué es lo que nos humilla hasta el polvo ante la Cruz? Una vez estaba contando un misionero la historia de Cristo en una aldea de la India valiéndose de una serie de diapositivas que proyectaba en una pared enjalbegada. Cuando puso la escena de la Cruz, un indio pasó al frente como si no pudiera contenerse, y gritó: «¡Baja de la Cruz, Jesús! ¡Soy yo el que tiene que estar colgado ahí, y no Tú!» ¿Por qué la historia de Uno que fue crucificado como un criminal en Palestina hace veinte siglos sigue rasgándole el corazón a la gente todavía ahora? Es la acción del Espíritu Santo.

(ii) El Espíritu Santo convencerá a la humanidad de la justicia. Queda claro lo que quiere decir cuando vemos que es de la justicia de Cristo de la que se convencerá el mundo. Jesús fue crucificado como un criminal. Le juzgaron; le encontraron culpable; los judíos Le consideraron un malvado hereje o blasfemo, y los Romanos, un elemento peligroso para la seguridad del estado; Le condenaron a la peor muerte, que se reservaba para los peores criminales, marcándole como enemigo de la humanidad y de Dios. ¿Cómo se cambió aquel dictamen? ¿Qué hizo ver en la figura de aquel Crucificado al Hijo de Dios, como le pasó al centurión al pie de la Cruz (Mateo 27.54), y a Saulo en la carretera de Damasco Act_9:1-9 )? Es alucinante el que haya tantas personas que ponen su confianza para toda eternidad en un criminal judío Que murió crucificado. Es la acción del Espíritu Santo. Es Él el Que convence a las personas de la justicia absolutamente perfecta de Cristo, respaldada por el hecho de que resucitó y volvió a la gloria de Su Padre.

(iii) El Espíritu Santo convence al mundo de juicio. En la Cruz es el mal el que ha quedado condenado y derrotado. ¿Qué nos hace estar seguros de que nos espera un juicio? Es la obra del Espíritu Santo. Es El Quien nos da la inquebrantable convicción de que hemos de comparecer todos ante el tribunal de Dios.

(iv) Queda otra cosa que, de momento, Juan no pasa a mencionar. Cuando estamos convencidos de nuestro pecado, cuando estamos convencidos de la justicia de Cristo y cuando estamos convencidos del juicio venidero, ¿qué nos da la seguridad de que en la Cruz de Cristo tenemos el perdón de nuestros pecados y la salvación del juicio? También esto es la obra del Espíritu Santo. Es Él Quien nos convence y nos asegura de que en esta Figura crucificada podemos reconocer a nuestro Salvador y a nuestro Señor. El Espíritu Santo nos convence de la realidad de nuestro pecado y nos convence de la suficiencia de nuestro Salvador.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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