Logo

Juan 16: Advertencia y desafío

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

16.30 Los discípulos creyeron las palabras de Jesús porque estaban convencidos de que El lo sabía todo. Pero lo que creían solo era un primer paso hacia la gran fe que recibirían cuando el Espíritu Santo viniese a vivir en ellos.

16.31-33 En nuestra condición de cristianos, debiéramos saber que continuará la tensión con el mundo incrédulo que no se conforma a Cristo, ni a su evangelio ni a su pueblo. Al mismo tiempo, podemos tener la expectativa de que nuestra relación con Cristo produzca paz y consuelo porque nos conformamos a El.

16.32 Los discípulos se dispersaron después del arresto de Jesús (véase Mar_14:50).

16.33 Esa noche, Jesús resumió todo lo que les había dicho, enlazando temas de 14.27-29; 16.1-4; y 16.9-11. Con estas palabras les dijo a sus discípulos que cobrasen ánimo. A pesar de las luchas inevitables que deberían enfrentar, no estarían solos. Jesús tampoco nos abandona a nuestras luchas. Si recordamos que la victoria final ya se ha logrado, podemos apropiarnos de la paz de Cristo en los tiempos más difíciles.

Juan 16:1-7

En los versículos con los cuales empieza el capítulo diez y seis hay tres puntos que merecen señalada atención.

Percibimos, en primer lugar, que nuestro Señor pronunció una profecía singular, según la cual sus discípulos serían arrojados de la iglesia judaica y perseguidos aun hasta la muerte.

¡Cuan extraño parece eso a primera vista! La excomunión, el martirio y la muerte–he aquí la herencia que, de acuerdo con la predicción del Maestro, recibirían los discípulos. Lejos de acoger su predicación con gratitud, el mundo los aborrecería, los trataría con desprecio y les daría la muerte. Y, lo que aun era peor, sus perseguidores obrarían con la convicción de que hacían bien en perseguir, e irrogarían los más crueles ultrajes en el nombre de la religión.

¡Cuan cierta ha resultado ser esa predicción! Como muchas otras profecías contenidas en las Sagradas Escrituras se ha cumplido al pié de la letra. En los Actos de los Apóstoles se nos refiere cómo persiguieron los Judíos a los primeros cristianos; las páginas de la historia registran los crímenes atroces que han sido cometidos por la inquisición papal; y en los anales de Inglaterra se nos dice cómo los nobles reformadores fueron entregados a las llamas, a causa de su religión, por hombres que pretendían estar animados de un puro celo por el verdadero Cristianismo.

No debemos sorprendernos de saber que aun en nuestros días se persigue a los verdaderos cristianos. La naturaleza humana nunca cambia. La religiosidad no agrada a la multitud. La persecución que aun al presente tienen que sufrir los creyentes, es mucho mayor de lo que el mundo indiferente se imagina. Esa persecución solo es conocida de los que tienen que experimentarla, ya en la escuela, ya en el colegio, ya en el cuartel, la oficina o la .cubierta de un buque. «Y aun todos los que quieren vivir piamente en Cristo, padecerán persecución.»2Ti_3:12.

Que un hombre manifieste entusiasmo en materias religiosas no prueba de una manera concluyente que sea verdadero cristiano. No todo celo es bueno: hay uno que no se hermana con la prudencia. No hay personas que causen tantos daños como los entusiastas ignorantes y sin tino. El entusiasmo que no fuere dirigido por el Espíritu de Dios, puede descarriar a un hombre hasta tal punto que, como Saulo, persiga a Jesucristo mismo. Algunos fanáticos se imaginan que están sirviendo a Dios cuando en realidad están atacando la verdad que de él ha descendido, y están hollando a su pueblo bajo sus plantas impías.

Pidamos a Dios les conceda conocimientos a la par que celo.

En segundo lugar, nuestro Señor explicó por qué razón pronunció la profecía arriba citada. «Estas cosas os he hablado,»dijo, ‹para que no seáis ofendidos..

Bien sabia nuestro Señor que nada hay tan perjudicial al bienestar del hombre como alimentar falsas esperanzas. Por lo tanto previno a sus discípulos relativamente a lo que se les esperaba en el cumplimiento de su misión. El camino que tenían delante era escabroso, y el viaje no seria tranquilo. Tendrían que empeñarse en luchas y conflictos, que recibir heridas y sufrir oposición, persecución y aún la muerte misma. Como sabio caudillo, no ocultó a sus soldados que especie de campaña era en la que iban a entrar. Con fidelidad y animado por el amor, les reveló el porvenir, para que, cuando se llegara la hora de la prueba, se acordaran de sus palabras y no decayesen de ánimo. En una palabra, les dio prudentemente a entender que solo pueden ceñirse la corona aquellos que antes han cargado con la cruz.

Uno de les primeros deberes que importa siempre recomendar al creyente, es el de tomar en consideración las consecuencias que su nueva vida pueda acarrearle. Ningún bien se hace a los neófitos con darles una idea inexacta de sus obligaciones y ocultarles la verdad de que es preciso pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios. Haciendo predicciones halagüeñas y prometiendo paz es fácil engrosar de soldados las filas de Jesucristo. Mas esos soldados son precisamente los que flaquean a la hora de la tribulación y vuelven la espalda en el día del combate. Mal avisado se encuentra el cristiano que no está pronto a sobrellevar penalidades y persecuciones. Mucha ignorancia manifiesta el que espera atravesar el proceloso mar del mundo y llegar al cielo con viento y marea constantemente favorables. Al hombre no es dado descifrar con exactitud el porvenir.

Deja una respuesta

Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

Comparte en tus Redes Favoritas

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Sermones

Ilustraciones

Estudia La Biblia

Pide información sobre Nuestra Alianza

Al enviar esta solicitud aceptas los Términos y Condiciones de ACPI PR