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Juan 16: Advertencia y desafío

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

EL ESPÍRITU DE LA VERDAD

Juan 16:12-15

-Todavía Me queda mucho por deciros, pero ahora no lo podéis soportar. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por Su propia autoridad ni de Sus propios conocimientos, sino que os dirá todo lo que oiga, y os hará saber lo que esté por venir. Él Me glorificará, porque tomará de lo que Me pertenece y os hablará de ello. Todo lo que tiene el Padre es Mío también; por eso fue por lo que os dije que el Espíritu tomará de las cosas que Me pertenecen, y os las comunicará.

Para Jesús, el Espíritu Santo es el Espíritu de la Verdad, Cuya gran misión es traer la verdad de Dios al mundo. Tenemos una palabra especial que quiere decir traer la verdad de Dios a la humanidad, y es la palabra Revelación; y no hay ningún pasaje en el Nuevo Testamento que nos presente más claramente que este lo que podríamos llamar los principios de la Revelación.

(i) La Revelación no puede por menos de ser un proceso progresivo. Jesús sabía muchas cosas que no podía decirles a Sus discípulos en aquel momento, porque ellos no estaban preparados para recibirlas. No se le puede decir a una persona más de lo que puede comprender. No empezamos por el teorema de los binomios cuando queremos enseñarle algo de álgebra a un chico, sino vamos preparándole paso a paso. No empezamos por los teoremas avanzados cuando queremos enseñar geometría, sino vamos poco a poco. No empezamos por la sintaxis cuando enseñamos latín o griego, sino por cosas más sencillas y fáciles. Así sucede con la Revelación de Dios: Él le enseña a las personas lo que estas pueden llegar a comprender y asimilar. Este hecho importantísimo tiene ciertas consecuencias.

(a) Son algunos pasajes difíciles del Antiguo Testamento los que a veces nos preocupan e inquietan. En esa etapa, eso era todo lo que podían comprender de la verdad de Dios. Para tomar un ejemplo: en el Antiguo Testamento hay pasajes en los que se habla de matar a hombres, mujeres y niños cuando se tomaba una población enemiga. En el fondo de esos pasajes se encuentra el noble pensamiento de que Israel no se debe arriesgar a contaminarse de cosas de una religión pagana o inferior. Para evitar ese riesgo, hay que destruir a los que no reconocen al Dios verdadero. Es decir, que los judíos de ese tiempo comprendían que había que salvaguardar la pureza de la religión; y, para ello, destruían a los paganos. Cuando vino Jesús, Sus seguidores comprendieron que la manera de conservar la pureza de la religión era convertir a los paganos. Los que vivían en los tiempos del Antiguo Testamento -y hay muchos en nuestro tiempo que no han pasado de esa etapahabían descubierto una gran verdad, pero sólo por una cara. Así tiene que ser la Revelación: Dios no puede revelar más de lo que podemos y queremos asimilar.

(b) Es la prueba de que la Revelación de Dios no es algo cerrado. Uno de los errores que se cometen a menudo consiste en identificar la Revelación de Dios exclusivamente con la Biblia. Eso equivaldría a decir que aproximadamente en el año 120 d C., cuando se escribió el último libro del Nuevo Testamento, Dios dejó de hablar. Pero el Espíritu de Dios siempre está actuando; siempre está revelándose. Es verdad que Su Revelación suprema e insuperable vino en Jesús; pero Jesús no es simplemente el protagonista de un libro, sino una Persona viva en Quien la Revelación de Dios continúa. Dios sigue guiándonos a una comprensión mayor de lo que quiere decir Jesús. Él no es un Dios que habló hasta el año 120 d C. y desde entonces guarda silencio, sino Que sigue revelando Su verdad a la humanidad.

(ii) La Revelación de Dios incluye toda la verdad. Nos equivocamos si creemos que se limita a lo que podríamos llamar la verdad teológica. Los predicadores y los teólogos no son los únicos que pueden estar inspirados. Cuando un poeta comunica un gran mensaje con palabras que desafían al tiempo decimos, y decimos bien, que está inspirado. Cuando H. F. Late compuso el himno inglés Abide with me -Habita en mí-, no es que se propuso escribirlo; lo hizo como si fuera al dictado. Hándel cuenta cómo escribió el Coro del Aleluya: «Vi los cielos abiertos, y a Dios sentado en el gran trono blanco.» Cuando un hombre de ciencia descubre algo que va a ayudar a la humanidad en sus afanes, o cuando un cirujano descubre una nueva técnica para salvar vidas humanas, o cuando un médico descubre un nuevo tratamiento que traerá vida y esperanza a la humanidad doliente, esas cosas son también revelaciones de Dios. Toda verdad es de Dios, y la Revelación de toda verdad es obra del Espíritu Santo.

(iii) Lo que se nos revela viene de Dios. Él es el dueño y el dador de toda verdad. La verdad no es un descubrimiento humano, sino un don de Dios. No es algo que nosotros creamos, sino algo que estaba ahí, como América, esperando que lo descubriéramos. Detrás de toda verdad está Dios.

(iv) La Revelación consiste en tomar las cosas de Jesús y descubrirnos su significado. Parte de la grandeza de Jesús está en que es inagotable. No ha habido nadie que haya abarcado en toda su profundidad todo lo que Él vino a decirnos. Nadie ha desarrollado totalmente todo el significado de Su enseñanza de la vida y de la fe, para la persona y para el mundo, para la sociedad y para la nación. La Revelación es un constante descubrimiento del sentido de Jesús.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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