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Juan 16: Advertencia y desafío

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

(iii) Está la simpatía de Jesús. Aquí hay un versículo que parece que está fuera de lugar: «Todo esto os lo he dicho para que estéis en paz conmigo.» El sentido es que, si Jesús no les hubiera anunciado a Sus discípulos su debilidad, después, cuando se dieran cuenta de que Le habían fallado, podrían haberse desesperado irremisiblemente. Es como si Él les dijera: «Sé lo que va a pasar; no debéis creer que vuestra deslealtad Me sorprendió; no cambia en nada el amor que os tengo. Cuando penséis en ello después, no os desesperéis.» Aquí vemos juntos el perdón y la misericordia de Dios. Jesús estaba pensando, no en el daño que Le haría a Él el que los Suyos Le fallaran, sino en el daño que les haría a ellos. A veces sería todo lo contrario si pensáramos, no en el mucho mal que alguien nos ha hecho, sino en que ese mal le ha sumido en la desesperación y la angustia de corazón.

(iv) Está el don de Jesús: el valor y la conquista. Muy pronto iban a ver los discípulos que el mundo Le hacía a Jesús lo peor, y sin embargo no Le derrotaba. Y Él les dijo: «La victoria que Yo voy a ganar puede ser vuestra victoria también. El mundo Me hará todo el mal que pueda, y Yo surgiré vencedor. La vida os puede tratar de la peor manera, y vosotros podéis salir victoriosos. Vosotros también podéis poseer el coraje y la conquista de la Cruz.»

Juan 16:1-33

16.1-16 En los últimos momentos con los discípulos, Jesús (1) les advirtió de la persecución que vendría, (2) les dijo dónde, cuándo y por qué se iría, y (3) les aseguró que no los dejaría solos, sino que vendría el Espíritu. Jesús sabía lo que les aguardaba y no quería que la fe de los discípulos se conmoviese ni destruyese. Dios quiere que sepa que no está solo. Cuenta con el Espíritu Santo para brindarle consuelo, enseñarle la verdad y ayudarlo.

16.2 Saulo (que más tarde se convirtió en Pablo), bajo la autoridad del sumo sacerdote recorría la tierra buscando y persiguiendo a los cristianos. Estaba convencido de que hacía lo correcto (Act_9:1-2; Act_26:9-11).

16.5 A pesar de que los discípulos le preguntaron a Jesús acerca de su muerte (13.36; 14.5), nunca cuestionaron su significado. Mayormente se preocupaban por ellos mismos. Si Jesús se iba, ¿qué pasaría con ellos?

16.7 Si Jesús no hubiese llevado a cabo la misión que vino a cumplir, no habría existido el evangelio. Si no hubiese muerto, no podría haber limpiado nuestros pecados; no podría haber resucitado ni derrotado a la muerte. Si no hubiese vuelto al Padre, el Espíritu Santo no habría podido venir. La presencia de Cristo sobre la tierra se limitaba a un solo sitio. Irse significaba que podría estar presente en todo el mundo mediante el Espíritu Santo.

16.8-11 Tres tareas importantes del Espíritu Santo son: (1) convencer al mundo de pecado y llamar al arrepentimiento, (2) revelar la norma de justicia de Dios a todo aquel que cree, porque Cristo ya no estaría físicamente presente en la tierra, y (3) demostrar el juicio de Cristo sobre Satanás.

16.9 Según lo que dice Jesús, no creer en El es pecado.

16.10, 11 La muerte de Cristo en la cruz puso a nuestra disposición una relación personal con Dios. Cuando confesamos nuestro pecado, Dios nos declara justos y nos libera del castigo de nuestros pecados.

16.13 La verdad a la que nos guía el Espíritu Santo es la verdad acerca de Cristo. El Espíritu también nos ayuda mediante paciente práctica a discernir entre el bien y el mal.

16.13 Jesús dijo que el Espíritu Santo les diría «las cosas que habrán de venir»: la naturaleza de su misión, la oposición a la que se enfrentarían y el resultado final de sus esfuerzos. No entendieron por completo estas promesas hasta que el Espíritu Santo vino después de la muerte y resurrección de Jesús. Entonces el Espíritu Santo reveló verdades a los discípulos que ellos escribieron en los libros que ahora forman el Nuevo Testamento.

16.16 Jesús se refería a su muerte, para la cual solo faltaban unas horas, y a su resurrección tres días después.

16.20 ¡Qué contraste entre los discípulos y el mundo! El mundo se regocijaba mientras los discípulos lloraban, pero los discípulos lo volverían a ver (en tres días) y se regocijarían. Los valores del mundo a menudo se oponen a los valores de Dios. Esto puede hacer que los cristianos tengan la sensación de estar fuera de ambiente. Pero aun cuando la vida sea difícil ahora, un día nos regocijaremos. ¡Mantenga la vista puesta en el futuro y en las promesas de Dios!

16.23-27 Jesús habla de una nueva relación entre el creyente y Dios. Antes, la gente se acercaba a Dios a través de los sacerdotes. Después de la resurrección de Cristo, cualquier creyente podía acercarse a Dios directamente. Ha nacido un nuevo día y ahora todos los creyentes son sacerdotes, hablan con Dios personal y directamente (véase Heb_10:19-23). Nos acercamos a Dios, no por mérito propio, sino porque Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, nos ha hecho aceptos a Dios.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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