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Lucas 12: El credo del valor y la confianza

El lepton, que R-V traduce blanca. Esta palabra quiere decir delgado; era la moneda más pequeña, la que echó la viuda de Mar_12:42 . Valía 1/8 de assarion.

El kodrantes, R-V cuadrante, equivalía a dos blancas. Se menciona en Mat_5:26 . = 1/4 de assarion.

El assarion, R-V cuarto, valía menos de 1 peseta. Se menciona en Mat_10:29 , y Luk_12:6 , donde lo hemos traducido por pesetas. 1/16 de denario.

El denario, de cuyo nombre deriva el español dinero, que valía 1 duro, y era el salario de un día de trabajo (Mat_20:2 ); fue la moneda de la que el Buen Samaritano le dio dos al mesonero (Luk_10:25 ).

La drachma era una moneda de plata que valía lo mismo que 1 denario. Era la moneda que buscaba la mujer de la parábola (Luk_15:8 ).

La didrachma o el medio siclo valía como 15 pesetas, era el impuesto que pagaban todos los israelitas en el templo, y fueron 30 didracmas las que le pagaron a Judas por traicionar a Jesús.

El shekel o siclo, R-V estatero, valía 30 pesetas, y fue la moneda que encontró Pedro dentro del pez (Mat_17:27 ).

La mina es la moneda que se nos menciona en la parábola de Luk_19:11-27 . Valía 100 dracmas, unas 5.000 pesetas.

El talento, no era una moneda sino algo más de 20 kilos de plata, y equivalía a 6.000 dracmas, es decir, unas 30.000 pesetas. Se menciona en Mat_18:24 , y en la parábola de los talentos (Mat_25:14-30 ).

Para hacernos una idea aproximada de la equivalencia relativa de estas monedas con la nuestra actual debemos tener presente que el denario era el salario diario de un obrero.

Lucas 12:1-59

12.1, 2 Al contemplar las multitudes que le seguían para oírle, Jesús advirtió a sus discípulos que se cuidaran de la hipocresía, es decir, aparentar bondad cuando sus corazones se hallan lejos de Dios. Los fariseos no podían mantener sus actitudes ocultas para siempre. Su egoísmo crecería como levadura y muy pronto quedarían expuestos a lo que en verdad eran: impostores hambrientos de poder, líderes religiosos sin devoción. Es fácil enojarse ante la evidente hipocresía de los fariseos, pero cada uno debemos resistir la tentación de simular respetabilidad cuando nuestros corazones están lejos de Dios.

12.4, 5 El temor a la oposición o al ridículo puede debilitar nuestro testimonio por Cristo. Muchas veces nos adherimos a la tranquilidad y a la comodidad, aun a riesgo de nuestro andar con Dios. Jesús nos recuerda aquí que debemos temer a lo eterno, no a lo temporal ni sus consecuencias. No permita que el temor a una persona o a algún grupo impida que salga en defensa de Cristo.

12.7 Dios estima nuestro verdadero valor, no los que se conocen. Otras personas nos evalúan y categorizan según actuamos, qué logramos y cómo nos vemos. Pero el amor de Dios nos da la base real para nuestra valía, le pertenecemos.

12.8, 9 Negamos a Jesús cuando: (1) esperamos que nadie va a pensar que somos cristianos, (2) decidimos no defender lo bueno, (3) callar en cuanto a nuestra relación con Dios, (4) nos diluimos en la sociedad, (5) aceptamos los valores no cristianos de nuestra cultura. Por contraste, lo reconocemos cuando: (1) llevamos vidas morales, verticales, que honran a Cristo, (2) buscamos oportunidades para testificar de nuestra fe a otros, (3) ayudamos a los necesitados, (4) salimos en defensa de la justicia, (5) amamos a otros, (6) tomamos en cuenta nuestra lealtad a El, (7) usamos nuestra vida y recursos para llevar a cabo sus deseos antes que los nuestros.

12.10 Jesús dice que el pecado contra el Espíritu Santo es imperdonable. Esto ha motivado preocupación en muchos cristianos sinceros, pero no debería ser así. El pecado contra el Espíritu Santo significa atribuir a Satanás la obra que el Espíritu Santo lleva a cabo (véanse las notas a Mat_12:31-32 y Mar_3:28-29). También involucra un rechazo deliberado y terco a su obra y a Dios mismo. Una persona que comete este pecado se automargina de Dios, al grado que pasa por alto todo tipo de pecado. Una persona que teme haber blasfemado al Espíritu demuestra, por su preocupación, que no ha pecado en esta forma.

12.11, 12 Los discípulos sabían que no podían dominar una disputa religiosa con los educados líderes judíos. Sin embargo, no los abandonarían sin preparación. Jesús les prometió que el Espíritu Santo enseñaría las palabras necesarias. El testimonio de los discípulos no impresionaría, pero sí mostraría la obra de Dios en el mundo mediante la vida de Jesús. Necesitamos orar para tener oportunidades de hablar en favor de Dios y luego confiar en El para que nos ayude con nuestras palabras. Esta promesa de valor, sin embargo, no compensa la falta de preparación. Tenga presente que estos discípulos tenían tres años de enseñanza y aplicación práctica. Debemos estudiar la Palabra de Dios. Luego El nos hará recordar sus verdades cuando más las necesitemos, ayudándonos a presentarlas en la forma más eficaz.

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