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Lucas 12: El credo del valor y la confianza

12.13ss Problemas como este se le llevaban a menudo a los rabinos para solucionarlo. La respuesta de Jesús, aunque no va directamente al asunto, no es un cambio de tema. Sin embargo, Jesús se refiere a un asunto de gran importancia, una buena actitud hacia la acumulación de riquezas. La vida es más que bienes materiales, nuestra relación con Dios es mucho más importante. Jesús puso el dedo en la llaga. Cuando le llevamos problemas a Dios en oración, El hace casi siempre lo mismo, nos muestra cómo necesitamos cambiar y crecer en nuestra actitud hacia los problemas. Muchas veces esta no es la respuesta que buscamos, pero es más eficaz en ayudarnos a encontrar la mano de Dios en nuestras vidas.

12.15 Jesús dice que la buena vida no tiene nada que ver con ser rico. Es exactamente lo opuesto de lo que por lo general dice la sociedad. Los publicistas gastan millones de dólares para hacernos creer que si compramos cada vez más de sus productos, seremos más felices, viviremos más cómodos. ¿Cómo reacciona a la presión constante del consumo? Aprenda a desechar las seducciones costosas y concéntrese en lo que en realidad es bueno en la vida, viva en comunión con Dios y haga su obra.

12.16-21 El hombre de la historia de Jesús murió antes de que pudiera empezar a usar lo almacenado en sus graneros. Planear para nuestra jubilación, preparándonos para vivir antes de morir, es sabio, pero pasar por alto la vida después de la muerte es desastroso. Si acumula tesoros solo para su enriquecimiento, sin preocuparse en ayudar a los demás, irá a la eternidad con las manos vacías.

12.18-20 ¿Por qué ahorra dinero? ¿Para su retiro? ¿Para adquirir automóviles o juguetes más costosos? ¿Por seguridad? Jesús nos desafía a pensar más allá de las metas terrenales y usar lo que tenemos para el Reino de Dios. Fe, servicio y obediencia son el camino para comenzar a ser ricos en Dios.

12.22-34 Jesús nos manda a no preocuparnos. Pero, ¿cómo lo evitamos? Solo nuestra fe puede liberarnos de la ansiedad que causa la codicia y la avaricia. Es bueno trabajar y planificar con responsabilidad, pero no es bueno depender de nuestros métodos, pues nuestra planificación puede fracasar. La preocupación no sirve ya que no puede satisfacer ninguna de nuestras necesidades; la preocupación es una actitud necia porque el Creador del universo nos ama y sabe lo que necesitamos.

12.31 Convertir el Reino de Dios en su preocupación primaria significa dar a Jesús el lugar de Señor y Rey en su vida. El debe controlar cada aspecto: trabajo, distracciones, planes, relaciones. ¿Es el Reino solo uno de sus muchos intereses o es el centro de todo lo que hace? ¿Oculta algunos asuntos de su vida para evitar que estén bajo el control de Dios? Como su Señor y Creador, a El le interesa ayudarle, satisfacer sus necesidades, así como también le guía para que sepa cómo usar lo que El le da.

12.33 El dinero que se usa como fin en sí mismo pronto nos atrapa y nos separa de Dios, así también de los necesitados. La clave para usar el dinero con sabiduría es ver cuánto podemos emplear en los propósitos de Dios y no cuánto podemos acumular para nosotros. ¿Llega el amor de Dios hasta su billetera? ¿Le da su dinero libertad para ayudar a otros? Si es así, almacena tesoros en el cielo. Si sus metas financieras y posesiones estorban su generosidad, amor a otros o servicio a Dios, venda lo que deba para poner en orden su vida.

12.34 Si concentra su dinero en sus negocios, sus pensamientos se centrarán en hacerlo rentable. Si apunta a otras personas, se concentrará en sus necesidades. ¿Dónde invierte su tiempo, dinero y energías? ¿En qué piensa más? ¿Cómo debería cambiar la forma en que usa sus recursos para que reflejen con más claridad los valores del Reino?

12.35-40 Jesús decía a menudo que dejaría este mundo, pero que volvería (véanse Mateo 24, 25; Joh_14:1-3). También expresa que se prepara un reino para sus seguidores. Muchos griegos lo percibieron como un reino celestial, no corporal. Los judíos, como Isaías y Juan el escritor de Apocalipsis, vieron esto como un reino terrenal restaurado.

12.40 La venida de Cristo en un tiempo inesperado no es una trampa ni un truco mediante el que Dios espera sorprendernos. Es más, Dios retarda su venida de manera que tengamos una mejor oportunidad para seguirle (véase 2Pe_3:9). Durante este tiempo, antes de su regreso, tenemos la oportunidad de vivir mostrando nuestras creencias y reflejando el amor de Jesús a medida que nos relacionamos con otros.

Las personas preparadas para la venida de su Señor: (1) no son hipócritas, sino sinceras (2Pe_12:1); (2) no son temerosas, sino dispuestas a testificar (2Pe_12:4-9); (3) no viven ansiosas, sino confían (2Pe_12:25-26); (4) no son ambiciosas, sino generosas (2Pe_12:34); (5) no son haraganas, sino diligentes (2Pe_12:37). Haga que su vida se parezca más a la de Cristo, de manera que cuando El venga esté preparado para recibirle con gozo.

12.42-44 Jesús promete recompensar a quienes son fieles al Maestro. Algunas veces experimentamos premios inmediatos y materiales por nuestra obediencia a Dios, pero esto no siempre es así. Si las recompensas materiales vinieran luego de cada obra fiel, estaríamos tentados a alardear de nuestros logros y hacer lo bueno solo por lo que ganaremos. Jesús dice que si buscamos recompensas ahora, las perderemos después (véase Mar_8:36). Nuestro galardón celestial será causa de la más cuidadosa reflexión de lo que hayamos hecho en la tierra y será mucho más grande de lo que podríamos imaginar.

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