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Lucas 7: La Fe de un soldado

Lucas 7:1-50

7.2 Un centurión era el encargado de cien hombres en el ejército romano. Vino a Jesús no como último recurso ni amuleto mágico, sino porque creía que Dios envió a Jesús. Al parecer, reconoció que los judíos tenían un mensaje de Dios para la humanidad. Se narra que amaba a la nación y que construyó una sinagoga. De manera que le resultó natural recurrir a Jesús en su necesidad.

7.3 ¿Por qué el centurión envió a Jesús unos ancianos de los judíos en vez de ir él mismo? Enterado del odio de los judíos a los soldados romanos, quizás no quiso interrumpir la reunión judía. Como un capitán del ejército, cada día delegaba tareas y enviaba grupos en misión, de ahí que escogió esta manera de enviar su mensaje a Jesús.

7.3 Mat_8:5 dice que el centurión romano visitó personalmente a Jesús, mientras que Luk_7:3 dice que envió a unos ancianos de los judíos para presentar su petición a Jesús. En el trato con los mensajeros, Jesús trataba con el mismo centurión. Para su audiencia judía, Mateo enfatizó la fe del hombre. Para su audiencia gentil, Lucas destaca las buenas relaciones entre los ancianos judíos y el centurión romano.

7.9 El centurión no fue a Jesús ni tampoco esperaba que Jesús fuera a él. Así como no necesitaba estar presente para que sus órdenes se llevaran a cabo, tampoco Jesús necesitó estar presente para sanarlo. La fe del centurión fue en especial sorprendente, porque era un gentil que aún no conocía el amor de Dios.

7.11-15 La situación de la viuda era seria. Perdió a su esposo y ahora a su hijo único, su medio de sustento. El grupo de dolientes volvería a su hogar y ella quedaría abandonada sin dinero ni amigos. Tal vez había pasado la edad de procrear y no volvería a casarse de nuevo. A menos que algún familiar viniera para ayudarle, su futuro carecía de esperanzas. Sería una presa fácil de estafadores y podría terminar pidiendo limosna para alimentarse. Más aún, como Lucas enfatiza, era el tipo de persona que Jesús vino para ayudar y fue lo que hizo. Jesús tenía poder para dar esperanza en medio de cualquier tragedia.

7.11-17 Esta historia ilustra la salvación. El mundo entero estaba muerto en pecado (Eph_2:1), así como el hijo de la viuda lo estuvo. Al estar muertos, nada pudimos hacer por nosotros mismos, ni siquiera pudimos pedir ayuda. Pero el corazón de Dios sobreabundó en compasión y envió a Jesús para darnos vida con El (Eph_2:4-7). El hijo muerto no ganó su segunda oportunidad a la vida, nosotros tampoco ganamos la nueva vida en Cristo. Pero podemos aceptar el regalo de Dios, alabarlo por esto y usar nuestra vidas para cumplir su voluntad.

7.12 Honrar al difunto era importante en la tradición judía. Una procesión fúnebre, los familiares del fallecido seguían el cuerpo que se había envuelto y llevado en una especie de camilla, atravesaba el pueblo y se esperaba que los espectadores se unieran al grupo. Además, las plañideras (que recibían dinero por esto) lloraban en voz alta y atraían la atención. El luto familiar continuaba durante treinta días.

7.16 La gente pensaba que Jesús era un profeta porque, como los profetas del Antiguo Testamento, proclamó con audacia el mensaje de Dios y algunas veces resucitó muertos. Tanto Elías como Eliseo resucitaron niños (1Ki_17:17-24; 2Ki_4:18-37). La gente no se equivocó al pensar que Jesús era profeta, pero El es más que eso: es Dios mismo.

7.18-23 Juan estaba confundido porque los informes recibidos relacionados con Jesús eran inesperados e incompletos. Sus dudas eran naturales y Jesús no lo reprendió por esto; en cambio, contestó de manera que Juan comprendiera, al explicarle que El cumplía las cosas que se esperaba que hiciera el Mesías. Dios también puede resolver nuestras dudas y no rechaza nuestras preguntas. ¿Tiene preguntas acerca de Jesús, acerca de quién es El o qué espera de usted? Admítalas ante sí y ante Dios, y comience a buscar respuestas. Solo en la medida que enfrente sus dudas de una manera sincera podrá comenzar a resolverlas.

7.20-22 Las pruebas enumeradas aquí para demostrar que Jesús es el Mesías son importantes. Consisten de hechos palpables, no teorías, acciones que los contemporáneos de Jesús vieron y anotaron para que las leamos hoy. Los profetas manifestaron que el Mesías sería capaz de hacer estas cosas (véanse Isa_35:5-6; Isa_61:1). Estas pruebas físicas ayudaron a Juan y nos ayudarán a nosotros para saber quién es Jesús.

7.28 De todas las personas, nadie cumplió mejor el propósito dado por Dios que Juan. Más aún, en el Reino de Dios todo el que viniera después de él tendría una mayor herencia espiritual porque sabe más del propósito de la muerte y resurrección de Jesús. Juan fue el último profeta del Antiguo Testamento, el último en preparar a la gente para la era mesiánica. Jesús no hacía un contraste entre Juan hombre con cristianos particulares, sino la oposición entre la vida antes de Cristo con la vida en la plenitud de su Reino.

7.29, 30 Los recaudadores de impuestos (quienes encarnaban la maldad en las mentes de muchos) y las personas comunes oyeron el mensaje de Juan y se arrepintieron. En contraste, los líderes religiosos rechazaron sus palabras. Querían vivir a su manera, se negaron a prestar atención a otras ideas. Antes de intentar imponer sus planes a Dios, procure descubrir su plan para usted.

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