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Hechos 1: Poder para seguir adelante

3. LA RESTAURACIÓN DEL GRUPO DE LOS DOCE (1,15-26).

Una doble finalidad impulsa el relato. Una de ellas se refiere al apóstol traidor y pretende iluminar con la fe y superar interiormente esta tenebrosa caída que conmovió profundamente a la primera comunidad. La segunda y la propia finalidad va dirigida a restaurar el orden perturbado por Judas mediante el nombramiento de un nuevo apóstol. Para comprender esta preocupación hay que notar que Jesús con la elección de los doce apóstoles había establecido un orden básico para el pueblo de Dios de la nueva alianza. La Iglesia debía estar edificada «sobre el fundamento de los apóstoles y profetas» (Efe_2:20), como lo ponen de relieve en la exposición del Apocalipsis de san Juan las «doce puertas» y las «doce bases» de la nueva Jerusalén que desciende del cielo (Rev_21:12 ss). La mutua relación de la antigua alianza con su estructura de doce tribus (Rev_26:7) y de la nueva alianza se simboliza con este número doce. En el juicio final, los doce han de estar sentados en doce tronos y juzgar a las doce tribus de Israel (Luc_22:28 ss; Mat_19:27 ss). El número de doce apóstoles tenía, pues, que aparecer a la comunidad primitiva como una disposición esencial para la Iglesia incipiente. Al mismo tiempo esta disposición era especialmente importante con respecto a la recepción del Espíritu que habían de esperar.

a) Mirada retrospectiva al traidor (Hch/01/15-17).

15 En aquellos días se levantó Pedro en medio de los hermanos -era un grupo de personas en total como de ciento veinte y dijo: 16 «Hermanos, era preciso que se cumpliera la frase de la Escritura que el Espíritu Santo por boca de David predijo acerca de Judas, convertido en guía de los que prendieron a Jesús. 17 él pertenecía a nuestro grupo y le había correspondido su puesto en este ministerio.

Pedro no sin razón es el primero en la lista de los apóstoles (Mat_1:13). Lo mismo sucede en las enumeraciones de apóstoles de los Evangelios. Desde el principio es considerado como el dirigente entre los doce. Según declaran unánimemente los Evangelios, este privilegio tiene su origen en la expresa vocación dada por Jesús. Esto también se supone en los Hechos de los apóstoles, cuando se presenta a Pedro como el presidente y director de la comunidad 28. En él precisamente, se muestra la forma de la Iglesia que está jurídicamente determinada y que tiene su origen en Jesús. San Lucas explica el aspecto exterior de esta Iglesia incluso con noticias estadísticas, de las cuales aquí tenemos la primera, que nos dice que se habían reunido unas «ciento veinte» personas 29. Parece que solamente se habían reunido los hombres. En este número que representa el décuplo de doce, ¿hay una relación con los doce apóstoles? En el tratamiento de hermanos, que reproduce la costumbre judía, se denota en el nuevo sentido de la palabra la unión de los fieles en Cristo Jesús, que también llamó «hermanos» a sus discípulos ( Mat_28:10).

San Pablo da la profunda razón de este tratamiento, cuando ve a los cristianos como predestinados por Dios para «reproducir la imagen de su Hijo, para que éste fuera el primogénito entre muchos hermanos» ( Rom_8:29). Así es como hay que entender que los Hechos de los apóstoles ya se haga referencia aquí a un grupo de «hermanos» 30. Las primeras palabras en esta asamblea memorable tratan de la traición de Judas. En eso percibimos cuán dolorosamente pesaban estos sucesos sobre la joven Iglesia. Esto ya lo sabemos por los Evangelios, aunque éstos, solamente con pocas palabras, mencionan la acción de Judas en la historia de la pasión. San Juan es quien se esfuerza por dar una explicación psicológica de esta acción inconcebible 31. Tres veces -prescindimos de la indicación que se hace al enumerar los apóstoles (Rom_6:16)- habla san Lucas de dicha acción en el Evangelio (Luc_22:3 ss.21 ss.47). En nuestro texto se intenta interpretar el suceso mediante la Escritura. Porque en las palabras de Pedro se patentizan la pregunta y la respuesta de la Iglesia primitiva. Aquí tenemos un ejemplo de cómo esta Iglesia se esfuerza por hacer evidente y comprensible la propia experiencia a la luz de la revelación del Antiguo Testamento. Jesús resucitado ya había dicho que tenía «que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos» (Luc_24:44). Y en la narración sobre los discípulos de Emaús se dice: «Comenzando por Moisés, y continuando por todos los profetas, les fue interpretando todos los pasajes de la Escritura referentes a él» (Luc_24:27).

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