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Hechos 1: Poder para seguir adelante

b) Fin del traidor (Hch/01/18-19).

18 »Pero adquirió un campo con el precio de la traición y, habiendo caído de cabeza, reventó y se le salieron todas las entrañas. 19 La cosa fue tan notoria para todos los habitantes de Jerusalén, que se le llamó a la finca aquella, en su propia lengua, «Hacéldama», que quiere decir «campo de sangre».

En primer lugar preguntamos: ¿De qué modo está esta noticia en el discurso de Pedro, en el que está englobada? Aunque a primera vista parezca ser muy natural que se entienda esta noticia como comunicación de Pedro que habla a la asamblea, muchas cosas resultan dudosas en esta noticia. Sin embargo tenemos que suponer que los presentes sabían lo que había ocurrido. No es probable que sea conforme con la realidad que Pedro usando la palabra «Hacéldama» se refiera en Jerusalén a la «lengua propia» de los habitantes de esta ciudad, y traduzca dicha palabra al griego, siendo así que todos, incluso como galileos, estaban familiarizados con el dialecto arameo. Por tanto es mejor considerar esta notificación sobre el fin del traidor como noticia incidental (intercalada por el autor en el discurso de Pedro) que el autor tuvo que añadir para que los lectores de los Hechos de los apóstoles comprendieran el contexto. Porque san Lucas en su Evangelio no había notificado nada sobre el destino del traidor. Si se conciben estos versículos como una nota literaria, se juntan por sí solos más estrechamente los versículos 1,16 y 1,20, y por tanto la alusión y la cita de los dos textos de la Escritura.

La narración del fin del traidor parece proceder de una tradición distinta de la que da a conocer san Mateo (Mat_27:3 ss). Sin embargo ambos relatos quieren decir que Judas tuvo un triste fin, y que el nombre «Hacéldama» -según la tradición situado en el valle de Hinnom, en las afueras de Jerusalén- permaneció como una advertencia del fin del apóstol «traidor» (Luc_6:16).

c) Elección de un nuevo apóstol (Hch/01/20-26).

20 »Ahora bien, escrito está en el libro de los salmos: Que se vuelva un desierto su morada, y no haya quien habite en ella (Sal_68:26). Y también: Que su cargo lo reciba otro (Sal_108:8).

A estas dos citas de los Salmos se alude con las palabras: «para que se cumpliera la frase de la Escritura» (Sal_1:16). En estas citas, Pedro ve predicha la situación motivada por el traidor: el sitio que ha quedado vacío en el grupo de los apóstoles, y la necesidad de nombrar otro apóstol para que ocupe este lugar. El que lee las dos citas y las compara con el texto del Antiguo Testamento, no solamente se da cuenta de que se les ha dado otro sentido, sino también del hecho que se ha cambiado el texto original del primer pasaje para que pudiera ser aplicado a la situación del Nuevo Testamento. El texto original dice así: «Queden sus casas devastadas, y no haya quien habite más sus tiendas.» La Iglesia guiada por el Espíritu se sentía autorizada para introducir tales cambios y nuevos sentidos en el texto del Antiguo Testamento, cuando basándose en el acontecimiento salvífico del Nuevo Testamento todo lo refería a Cristo. Recordamos lo que se ha dicho hace poco. El apóstol san Pablo, cuyas epístolas contienen numerosos ejemplos de interpretación bíblica de esta índole, explica esta modalidad cuando dice: «Todo lo que se escribió previamente, para nuestra enseñanza se escribió a fin de que, por la constancia y por el consuelo que nos dan las Escrituras, mantengamos la esperanza» (Rom_15:4). San Pablo habla del «velo» que cubre el Antiguo Testamento y debajo del cual Cristo está oculto (2Co_3:13.16).

En la primera cita de los salmos se podría ver una indicación al «campo de sangre» no frecuentado por los hombres, sin embargo la metáfora parece referirse más propiamente al lugar (destinado al oficio de apóstol) que ha quedado vacío a causa de Judas. No se puede interpretar la segunda parte de la cita como si este lugar ya no pueda ser ocupado de nuevo. Solamente se trata de hacer lo más expresivo posible en la continuación de la metáfora el estado de abandono del sitio, para notificar sin demora en la segunda cita de los salmos la urgencia del nuevo nombramiento.

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