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Mateo 26: El principio del último acto de la tragedia

SU CUERPO Y SU SANGRE

Mateo 26:26-30

Cuando estaban comiendo, Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo pasó a Sus discípulos diciendo:

-Tomad, comed: esto es Mi Cuerpo.

Después tomó la copa, dio gracias y se la pasó a ellos diciéndoles:

Bebed todos de ella, porque esto es Mi sangre, la sangre del pacto, que se derrama por muchos para que se les perdonen los pecados. Os aseguro que desde ahora en adelante no beberé de este fruto de la vid hasta ese día en que lo beba nuevo con vosotros en el Reino de Mi Padre.

Y después de cantar un himno salieron hacia el Monte de los Olivos.

Ya hemos visto que los profetas, cuando querían decir algo de forma que sus oyentes no pudieran por menos de entenderlo, hacían uso de acciones simbólicas. Ya hemos visto que Jesús también usó ese método en la Entrada Triunfal y en el incidente de la higuera. Y eso es lo que Le vemos hacer aquí. Todo el simbolismo de la fiesta de la Pascua era una representación de lo que quería decirle a la humanidad, porque era una alegoría de lo que Él había venido a hacer por ella. ¿Qué ilustración usó Jesús, y qué verdad se ocultaba en ella?

(i) La fiesta de la Pascua era la conmemoración de la liberación. Todo su propósito era recordarle al pueblo de Israel cómo los había librado Dios de la esclavitud de Egipto. Lo primero y principal entonces era que Jesús se presentaba como el gran Libertador. Vino para libertar a la humanidad del temor y del pecado. Libera a las personas de los miedos que las acechan y de los pecados que las tienen cautivas.

(ii) Particularmente el cordero pascual era el símbolo de la salvación. En aquella noche de destrucción, fue la sangre del cordero pascual la que hizo que Israel estuviera a salvo. Así que Jesús Se presenta como el Salvador. Había venido a salvar a la humanidad de sus pecados y de las consecuencias de estos. Había venido a darles a las personas salvación en la Tierra y en el Cielo, salvación en el tiempo y en la eternidad.

Hay aquí una palabra que es la palabra clave, y que encierra la totalidad de la obra y del propósito de Jesús. Es la palabra pacto. Jesús dijo que Su sangre era la sangre del pacto. ¿Qué quiso decir con eso? Un pacto es una relación entre dos personas. Pero el pacto del que Jesús hablaba no era entre dos personas humanas, sino entre Dios y el hombre. Es decir: era una nueva relación entre Dios y la humanidad. Lo que Jesús estaba diciendo en la última Cena era: «Como consecuencia de Mi vida, y sobre todo como consecuencia de Mi muerte, se hace posible una nueva relación entre vosotros y Dios.» Es como si dijera: «Vosotros Me habéis visto; y, en Mí, habéis visto a Dios; os he dicho, os he mostrado lo mucho que Dios os ama; os ama hasta el punto de sufrir todo esto que Yo estoy pasando; así es como es Dios.» Gracias a lo que Jesús hizo, el camino para la humanidad está abierto a todo lo precioso que hay en esta nueva relación con Dios.

Este pasaje concluye diciendo que, cuando Jesús y los discípulos cantaron un himno, salieron hacia el monte de los Olivos. Una parte esencial del ritual de la Pascua era el canto del Hallel. Hallel quiere decir ¡Alabad a Dios! El Hallel consistía en los Salmos113 a 118, que son todos Salmos de alabanza. En diferentes momentos de la fiesta de la Pascua se cantaban estos Salmos por secciones; y al final se cantaba el gratrhallel, que es el Salmo 136. Ese fue el himno que cantaron Jesús y Sus discípulos antes de salir hacia el monte de los Olivos.

Aquí debemos notar un último detalle. Jesús dice que no celebrará la fiesta con Sus discípulos otra vez hasta que la celebre en el Reino de -Su Padre. Aquí se hallan sin duda la fe divina y el optimismo divino. Jesús Se dirigía a Getsemaní, al juicio ante el sanedrín, a la Cruz… ¡y sin embargo aún seguía pensando en términos de un Reino! Para Jesús, la Cruz no fue nunca una derrota; fue el camino a la gloria. Iba de camino al Calvario, pero también de camino al Trono.

EL COLAPSO DE PEDRO

Ahora vamos a reunir los pasajes que nos cuentan la historia de Pedro.

LA ADVERTENCIA DEL MAESTRO

Mateo 26:31-35

Entonces Jesús les dijo:

-Cada uno de vosotros va a tropezar esta noche por causa de Mí, porque está escrito: «Heriré al Pastor, y las ovejas del rebaño se desperdigarán.» Pero, cuando resucite, iré por delante de vosotros a Galilea.

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