-Te conjuro por el Dios vivo que nos digas si eres Tú el Mesías, el Hijo de Dios.
-Tú eres el que lo has dicho -le contestó Jesús. Pero Yo os digo que desde ahora en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y viniendo en las nubes del Cielo.
Entonces el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras diciendo:
-¡Ha blasfemado! ¿Para qué necesitamos más testigos? Fijaos, vosotros mismos acabáis de oír Su blasfemia. ¿Qué opináis?
-¡Se ha hecho reo de la pena de muerte! -contestaron; y se pusieron. a escupirle en la cara; y a abofetearle; y algunos Le golpeaban las mejillas diciéndole:
-¡Profetízanos, Tú, el Ungido de Dios! ¿Quién es e? que Te ha pegado?
El proceso de Jesús no resulta fácil de seguir. Parece haberse desarrollado en tres partes. La primera parte tuvo lugar después del arresto en el huerto, durante la noche y en la casa del sumo sacerdote, y se describe en esta sección. La segunda parte tuvo lugar de madrugada, y se describe brevemente en Mat_27:1-2 . La tercera parte tuvo lugar ante Pilato, y se describe en Mat_27:11-26 . La pregunta que queda pendiente es la siguiente: ¿Fue la reunión de la noche una reunión del sanedrín, convocada apresuradamente, o fue meramente un interrogatorio preliminar a fin de formular una acusación, y la reunión de la madrugada fue la reunión oficial del sanedrín? Comoquiera que se conteste esa pregunta, los judíos violaron sus propias leyes en el juicio de Jesús; pero si la reunión de la noche fue una reunión del sanedrín, la violación fue aún más flagrante. En conjunto, parece que Mateo consideró la reunión nocturna la del sanedrín, porque en el versículo 59 dice que todo el sanedrín buscaba un falso testimonio para condenar a muerte a Jesús. Veamos primero este proceso desde el punto de vista judío.
El sanedrín era el tribunal supremo de los judíos. Lo componían escribas, fariseos, saduceos y ancianos del pueblo; en total, setenta y un miembros; y lo presidía el sumo sacerdote. Para un juicio como este, el quorum era de veintitrés. Había ciertas reglas. Todos los casos criminales tenían que juzgarse durante el día, y que terminarse durante el día. Los casos criminales no se podían juzgar durante la Pascua de ninguna manera. Solamente si el veredicto era «No culpable» podía un caso terminarse el mismo día que se había empezado; de otra manera, había que dejar pasar una noche antes de pronunciar el veredicto, para dar tiempo a que surgieran sentimientos de misericordia. Además, ninguna decisión del sanedrín era válida a menos que se reuniera en su sede oficial, el salón de la Piedra Tallada, en el recinto del templo. Toda evidencia tenía que probarse por dos testigos examinados separadamente, y que no tuvieran ninguna relación entre sí. Y el falso testimonio se castigaba con la muerte. La seriedad de la ocasión se le hacía sentir al testigo en los casos en que una vida estaba en litigio: “ No olvides, oh testigo, que una cosa es dar evidencia en un caso de dinero, y otra en un juicio por la vida. En un caso de dinero, si el que da testimonio lo hiciera falsamente, el dinero puede compensar el error; pero en este caso, por una vida, si tú pecas, la sangre del acusado y la de su simiente hasta el fin de los tiempos se te imputará a ti.» Todavía más, en cualquier juicio el proceso empezaba poniendo delante del tribunal toda la evidencia a favor de la inocencia del acusado, antes. de presentar la evidencia en su contra.
Estas eran las reglas del propio sanedrín, y está suficientemente claro que en su ansia de desembarazarse de Jesús quebrantaron sus propias leyes. Los judíos habían llegado a tal cima del odio que cualquier medio estaba justificado para acabar con Jesús.
EL CRIMEN DE CRISTO
Mateo 26:57, 59-68 (conclusión)
El propósito principal de la reunión nocturna de las autoridades judías era la formulación de la acusación contra Jesús. Como ya hemos visto, toda evidencia tenía que garantizarse con dos testigos, separadamente interrogados. Durante un tiempo, ni siquiera dos testigos falsos se podía conseguir que estuvieran de acuerdo; y entonces se encontró una acusación, la de que Jesús había dicho que destruiría el templo y lo reedificaría en tres días.
Está claro que era una tergiversación de algo que Jesús había dicho. Él predijo -y correctamente- la destrucción del templo. Esto se había tergiversado para convertirlo en una acusación de que Él había dicho que El mismo destruiría el templo. Ya hemos visto que Jesús predijo que Le quitarían la vida, y en tres días resucitaría. Eso se tergiversó para que pareciera cale había dicho que reedificaría el templo en tres días.
