(iv) Vemos el coraje de Jesús. “ Levantaos dijo Jesús-, vámonos. El que Me traiciona se acerca.» Celso, el filósofo pagano que atacó el Cristianismo, usó esa frase para demostrar que Jesús intentó huir. Es precisamente lo contrario. «Levantaos -dijo-, la hora de la oración y la hora del huerto ha pasado. Ahora es la hora de la acción. Enfrentémonos con la vida y con los hombres en su aspecto más terrible.» Jesús Se levantó de la posición arrodillada para emprender la batalla de la vida. Para eso está la oración. En la oración, una persona se arrodilla delante de Dios para poder estar erguido ante los hombres y las circunstancias de la vida: En la oración una persona entra en el Cielo para poder arrostrar las batallas de la Tierra.
EL BESO DEL TRAIDOR
Mateo 26:47-50
Mientras Jesús estaba todavía hablando, vino Judas, que era uno de los Doce, con una gran multitud con espadas y garrotes de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. El traidor les había dado como consigna: «El Que yo bese, Ese es el Hombre. ¡Echadle mano!» Así es que se dirigió a Jesús en seguida y Le dijo:
-¡Saludos, Maestro! -al tiempo que Le besó afectuosamente.
-¡Camarada -le dijo Jesús-, sigue adelante con lo que te ha traído aquí!
Entonces avanzaron, y Le echaron mano a Jesús y Le detuvieron.
Como ya hemos visto, la intervención de Judas puede que surgiera de uno de dos motivos. Puede que realmente, fuera por avaricia o por desilusión, quería que mataran a Jesús; o puede que estuviera tratando de obligarle a manifestarse y actuar, y que no quisiera verle morir.
Hay, por consiguiente, dos maneras de interpretar este incidente. Si no había en el corazón de Judas nada más que un odio negro o una especie de avaricia insensata, este es sencillamente el más terrible beso de la Historia; y una señal de traición. En ese caso, no se puede decir nada de Judas que sea demasiado malo.
Pero hay señales de que era más que eso. Cuando Judas le dijo al gentío armado que les indicaría con un beso al Hombre a Quien tenían que arrestar, la palabra que se usa en griego es filein, que es la palabra corriente para besar; pero cuando se dice que Judas realmente Le dio un beso a Jesús, la palabra que se usa es katafilein, que es la palabra que indica un beso de amor, y quiere decir que Judas besó a Jesús repetidas veces y fervientemente. ¿Por qué había de hacer eso Judas?
Además, ¿por qué hacía falta ninguna identificación de Jesús? Lo que los esbirros necesitaban que se les indicara no era quién era Jesús, sino el lugar y el momento oportuno para arrestarle. Los que Judas llevó a Getsemaní eran siervos de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo; deben de haber sido de la policía del. templo, la única fuerza que tenían a su disposición los principales sacerdotes. Es increíble que la policía del templo no supiera ya muy bien Quién era el Hombre Que hacía pocos días había limpiado el templo y echado de él a los cambistas y a los vendedores de palomas. Es increíble que no pudieran reconocer al Hombre que había estado enseñando diariamente en los atrios del templo. Una vez que Judas los habían llevado a Getsemaní, ya ellos sabían muy bien a Qué Hombre tenían que arrestar.
Parece lo más probable que Judas besara a Jesús como un discípulo a su maestro, como la cosa más natural del mundo, pero también sinceramente; y que entonces diera un paso atrás con orgullo expectante, esperando que Jesús actuara por fin. Lo curioso es que desde el momento del beso Judas desaparece de la escena del huerto para no reaparecer hasta que decidió cometer suicidio. Ni siquiera aparece como testigo en el juicio contra Jesús. Es mucho más probable que en un momento de aturdimiento, de ceguera, de pasmo, de vacilación, Judas viera hasta qué punto se había equivocado en sus cálculos, y se retirara tambaleando en la noche, un hombre destrozado para siempre y por siempre apesadumbrado. Si esto es cierto, en ese momento Judas entró en el infierno que había creado para sí, porque la peor clase de infierno es la plena conciencia de las terribles consecuencias del pecado.
EL ARRESTO EN EL HUERTO
Mateo 26:50-56
Entonces se Le echaron encina a Jesús y Le echaron mano y Le detuvieron. Y, fijaos: Uno de los que estaban con Jesús le echó mano a la espada y la desenvainó e hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole una oreja. Entonces Jesús le dijo:
