Sé celoso por su justicia
La palabra justicia (tsedeq) empieza con tsade, así, en esta estrofa, el salmista hace hincapié en la justicia de Dios, que en el AT enfatiza la rectitud de Dios y su acción justa, de acuerdo con su propia rectitud. El salmista muestra el contraste entre la perfecta justicia de Dios y los que olvidan sus palabras; también muestra el contraste entre su propia pequeñez y la maravilla de estar relacionado con Dios tan justo, grande y perfecto. La Palabra de Dios refleja el carácter de él; esto hace que el salmista siempre reconozca el valor y la autoridad de la Palabra de Dios.
Los incrédulos a menudo piensan que Dios es demasiado severo; el problema es que no entienden su justicia y rectitud. Los cristianos nunca debemos tener miedo de la justicia de Dios, pues sabemos que el Dios de amor nos justificó en Cristo, y lo hizo porque Cristo sufrió el justo castigo por nuestros pecados. A la vez, nuestro crecimiento en Cristo y en su Palabra nos hace más conscientes de la justicia de Dios y de su propósito de santificarnos. Con esta perspectiva el cristiano se identifica con el salmista en esta estrofa.
El salmista se identifica con Dios y se maravilla ante su justicia y su fidelidad. En el versículo 139, no menciona lo que los enemigos le hacen, sino se preocupa porque no toman en cuenta la Palabra de Dios. Toda la estrofa destaca que las cualidades de Dios también caracterizan su Palabra.
Entender tus testimonio da vida en todo sentido: da gozo; renueva la vida física, emocional y espiritual. Si creemos esto, tomaremos en serio la necesidad de profundizar en el entendimiento de las Escrituras. “He aquí nuestra necesidad del Espíritu Santo, el señor y dador de la vida, y el guía de todos los que tienen ‘vida’; él nos guiará a toda la verdad. ¡Oh, que nos visite en su gracia en esta buena hora!”.
Quebrántate delante de él cada mañana
Aunque hace mucho que el salmista camina con Dios, sigue clamando cada mañana. El hecho que clamo (qarah) empieza con qof, ayuda al salmista a destacar esta necesidad de clamar a Dios cada día. El que quiere avivamiento continuo tiene que humillarse delante de Dios y buscar su presencia y su poder cada día. “El que ha estado con Dios en el aposento tendrá la presencia de Dios en el horno”. Toda la estrofa exhibe una cadena de detalles sobre la oración del salmista; indica cómo oró, qué y a quién oró, cuándo oró, cuánto tiempo oró, la petición que oró, qué crisis pasó, cómo se salvó y cómo testificó.
El salmista indica que toda su oración está íntimamente ligada a la Palabra de Dios. La obediencia a sus leyes acompaña la oración; la confianza en su palabra lo motiva; la meditación en sus palabras es parte de su comunión con Dios.
Se nota un contraste en los versículos 150 y 151: los malos se acercan pero el salmista triunfa porque cercano está Jehová. Vence porque sigue sus mandamientos que son verdad. “Virtud es la verdad en acción, y es lo que Dios pide; pecado es la falsedad en acción, y es lo que Dios prohíbe”.
Reclama el socorro de Dios
En esta estrofa el salmista reclama la salvación porque es perseguido y afligido por los enemigos de Dios. Tres veces clama vivifícame. Todo creyente, en cualquier necesidad sea física o espiritual, puede reclamar lo mismo, líbrame, redímeme, vivifícame. Este clamor siempre debe estar conforme a la Palabra de Dios y guiado por ella, pues no hay salvación para los que no buscan sus leyes (estatutos).
