Se pueden notar paralelos entre las estrofas del Salmo: p. ej., el versículo 20, el cuarto en esta estrofa, y el versículo 28, el cuarto de la próxima estrofa; el versículo 22, el sexto de esta estrofa, y el versículo 14; el versículo 24 y el versículo 16. Spurgeon dice que son tantos los paralelos que no puede ser mera casualidad.
El contraste entre las dos partes del versículo 23 nos enseña:
1) que cuando hay oposición, la mejor defensa contra la depresión es ocupar la mente con la Palabra de Dios; y
2) uno no debe contestarles a los opositores de la misma manera, sino meditar en lo que Dios dice.
¿Cómo vemos? Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.
Es conocida la historia que contaba C. H. Spurgeon: “Una dama le dijo una vez a un artista: ‘¿Por qué emplea unos colores tan extravagantes para sus cuadros? Nunca he visto tal cosa en la naturaleza.’ Con sagacidad, el pintor le respondió: ‘¿Y no le gustaría que fuera así, señora?’”
Spurgeon comentaba entonces que de una manera muy semejante, los creyentes pueden ver maravillas divinas que los incrédulos no pueden percibir.
Determina entender y seguir la verdad
En esta estrofa también el salmista sufre: pegada al polvo indica extrema angustia. Sea la depresión física, emocional o espiritual, hace falta nueva vida que sólo Dios puede dar. Vivifícame (jayeni) aparece nueve veces en este Salmo, siempre relacionada con uno de los sinónimos de la Palabra de Dios.
Cinco de los ocho versículos en esta estrofa empiezan con la palabra camino (derek). En el versículo 26 el salmista expone delante de Dios sus caminos. Siempre, uno debe ser franco con Dios, y él responde. Antes de actuar, siempre debemos consultar con él; este diálogo abre el apetito para que nos enseñe más, petición que se repite en los versículos 27 y 29. La respuesta del alumno es que medita, decide, persiste y se esfuerza (correré) para aplicar la enseñanza.
Según el versículo 28, cuando uno está triste y ansioso, la respuesta es la Palabra de Dios. El versículo 28 es similar al versículo 25. Otros versículos donde este salmista habla de su vida interior, su alma, son: 20, 25, 81, 109, 167 y 175.
El camino de engaño es el de error, hipocresía, falsedad e infidelidad. El salmista no quiere ser engañado y no quiere ser falso. Los dos se evitan profundizándose en tu ley. Esto se hace con una decisión definida de escoger el camino de la verdad. Hace falta decisión pues la profundización en la Palabra no viene por naturaleza. El versículo 31 sigue hablando de su determinación de seguir los testimonios de Dios. El resultado es el crecimiento, amplitud a mi corazón, y este crecimiento amplía la capacidad de servir y ser un canal de bendición a otros. Esta es la tercera estrofa en que el salmista termina diciendo lo que hará: guardaré; me deleitaré; correré.
Halla entendimiento en sus caminos
Esta estrofa enfatiza el entendimiento del camino de la ley de Dios. El salmista pide que Dios le guíe y le enseñe; cada versículo desde el 33 al 39 empieza con un verbo imperativo (en heb.) y el versículo 40 lo tiene en la segunda parte. El camino de tus leyes no es cuestión de obediencia legalista a leyes aisladas, sino un estilo de vida conforme a toda la revelación de Dios.
