Es obvio que si caminamos en la noche en medio del bosque necesitaremos una luz que nos impida tropezar con las raíces de algún árbol o caer en algunos hoyos. En esta vida, andamos a través de un bosque oscuro de maldad. No obstante, la Biblia puede ser la luz que nos muestre el camino hacia adelante para así no tropezar al caminar. Nos revela las raíces enredadas de filosofías y falsos valores. Estudie la Biblia para que pueda ver su camino con la suficiente claridad y así permanecer en la senda correcta.
Salmo 119:106 He jurado, y lo confirmaré, que guardaré tus justas ordenanzas.
Salmo 119:107 Estoy profundamente afligido; SEÑOR, vivifícame conforme a tu palabra.
Salmo 119:108 Te ruego aceptes las ofrendas voluntarias de mi boca, oh SEÑOR, y enséñame tus ordenanzas.
Salmo 119:109 En peligro continuo está mi vida, con todo, no me olvido de tu ley.
Salmo 119:110 Los impíos me han tendido lazo, pero no me he desviado de tus preceptos.
Salmo 119:111 Tus testimonios he tomado como herencia para siempre, porque son el gozo de mi corazón.
Salmo 119:112 He inclinado mi corazón para cumplir tus estatutos por siempre, y hasta el fin.
Salmo 119:113 s Sámec. Aborrezco a los hipócritas, empero amo tu ley.
Los hipócritas no pueden decidirse entre lo bueno y lo malo. Cuando se tiene que obedecer a Dios, no existen términos medios, usted debe decidirse: le obedece o no. Hace lo que El quiere o hace lo que usted quiere. Decídase a obedecer a Dios y a decir junto con el salmista: «Amo tu ley».
Salmo 119:114 Tú eres mi escondedero y mi escudo; en tu palabra espero.
Salmo 119:115 Apartaos de mí, malhechores, para que guarde yo los mandamientos de mi Dios.
Salmo 119:116 Sostenme conforme a tu promesa, para que viva, y no dejes que me avergüence de mi esperanza.
Salmo 119:117 Sostenme, para estar seguro, y que continuamente preste atención a tus estatutos.
Salmo 119:118 Has rechazado a todos los que se desvían de tus estatutos, porque su engaño es en vano.
Salmo 119:119 Como escoria has quitado de la tierra a todos los impíos, por tanto amo tus testimonios.
Salmo 119:120 Mi carne se estremece por temor a ti, y de tus juicios tengo miedo.
Salmo 119:121 e Ayin. He practicado el juicio y la justicia; no me abandones a mis opresores.
Salmo 119:122 Sé fiador de tu siervo para bien; que no me opriman los soberbios.
Salmo 119:123 Desfallecen mis ojos por tu salvación, y por la promesa de tu justicia.
Salmo 119:124 Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos.
