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Salmo 119: Excelencias de la Ley Divina

No sería avergonzado habla de la confianza y firmeza de vida que viene de tomar en serio los mandamientos de Dios. El salmista no será defraudado, tampoco sentirá vergüenza. Observar es “mirar con cuidado”.

Se nota un progreso en el Salmo; empezó con la tercera persona; después se dirige a Dios en una oración personal; ahora el salmista alaba a Dios. De nuevo el salmista expresa su deseo de seguir creciendo en el conocimiento de tus justos juicios y en la santidad, rectitud de corazón, que a su vez, aumenta su capacidad de alabar a Dios. El creyente que ama a Dios y a su Palabra sigue subiendo una espiral de más comunión, más servicio, más felicidad verdadera, más santidad y más alabanza.

Tus leyes (estatutos) guardaré; el salmista reconoce que tiene que mantenerse en guardar la Palabra de Dios y siempre depende de Dios para guardarle a él; no queda lugar para el orgullo espiritual.

Busca a Dios desde la juventud

¿Con qué limpiará…? es la pregunta más importante que uno puede hacer, y el mejor tiempo de hacerla es cuando se es joven. La tendencia de todo ser humano es corromperse, de modo que siempre hace falta esta exhortación del salmista. Algunos traducen: “¿Con que mantedrá limpio…?” Lo que sigue muestra que el salmista tenía en mente los dos énfasis. La mejor respuesta es guardar tu palabra. Lo demás de la estrofa va explicando cómo hacerlo: buscar a Dios; memorizar la Palabra; hablarla; sujetar sus emociones a ella; meditarla; y deleitarse en ella. No es solamente estudiar la Biblia con la mente, ni es sólo la experiencia emocional; el salmista, y toda la Biblia, enseña un sano equilibrio que no descuida ninguno de los dos.

Con todo mi corazón indica la sinceridad y ahínco con que uno debe buscar a Dios. Aun después de toda su experiencia con Dios, el salmista muestra una profunda humildad; reconoce su debilidad, pide que Dios le guarde de caer. Es la actitud opuesta a la de los fariseos.

El versículo 11 enseña una gran verdad: una de las mejores maneras de evitar el pecado es memorizar la Palabra de Dios. Otros pasajes explican los buenos efectos. Este consejo no es sólo para niños, todo creyente debe estar constantemente memorizando las Escrituras.

El versículo 12 incluye adoración y petición; las dos indican una actitud de humildad y sujeción a Dios, El que ama a Dios y su Palabra siempre quiere aprender más de él y cómo agradarle. ¡Qué bendición es que Dios mismo nos enseña!

El que es enseñado ahora, en el versículo 13, enseña a otros. Todo lo que el salmista ha dicho resulta en el deseo de compartir con otros lo que Dios dice y hace. Se nota un lindo balance literario en el versículo: con mis labios… de tu boca.

Para el que ama a Dios, sus testimonios no son una carga sino un motivo de gozo. Gozarse en la Palabra de Dios es una prueba de que ha echado raíz en su vida. Proverbios habla del valor de las palabras de sabiduría.

“Meditar” en la Palabra de Dios requiere tiempo; el compañerismo y comunión con cualquier persona requiere tiempo. Las presiones de la vida moderna y urbana han robado a muchos cristianos del tiempo que deben dedicar a la oración y meditación en la Palabra de Dios. No hay ningún sustituto. “Ningún ejercicio espiritual es más provechoso al alma que la meditación en la Palabra de Dios”.

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