Yo me he deleitado en tu ley
La palabra humillado (?anah), también se usa en el versículo 71, traducido afligido. Dios usa el quebrantamiento y la aflicción para purificar y hacer crecer al creyente. El primer paso en la obediencia es mortificar la carne, que a nadie le es grato. “Cuando no hay ninguna vida espiritual, la aflicción no produce beneficios espirituales; pero donde el corazón tiene vida, la aflicción despierta la conciencia, los errores son confesados, y el alma de nuevo se hace obediente al mandato de Dios”.
Los versículos 69-72 muestran el contraste entre el corazón “humillado” y el de los soberbios. Los soberbios engañan, aman la vida fácil, pero son insensibles a Dios y a los valores verdaderos. En cambio, el salmista reconoce que Dios usó la aflicción para su bien (v. 71), pues ahora está firme en su decisión de seguir los mandamientos de Dios, se deleita en ellos, y los valoriza mucho más que oro y plata.
Inspírate en la bondad del Creador
Esta estrofa destaca la fidelidad, la bondad y la misericordia de Dios. El salmista era un verdadero artista; uno puede ver aquí una construcción A B C D D C B A, es decir, los versículos 73 y 80 van juntos, y así hasta hacer cuatro pares.
Si Dios me creó, dice el salmista, es él quien me hace entender sus mandamientos; entonces puedo tener corazón íntegro y así no ser avergonzado. Si el corazón es íntegro en obediencia a Dios, todo está bien.
Los versículos 74 y 79 hablan de la identificación del salmista con los que temen a Dios. El buen liderazgo del pueblo de Dios depende de vivir según su Palabra; y los que temen a Dios lo reconocen (v. 79), pues tal líder es una fuente de bendición a los demás.
Tus manos me hicieron
Dios es justo en su trato con sus hijos, de modo que los que se oponen y usan engaño serán avergonzados. Aunque sufre por sus fallas, el salmista sabe que es para su bien, aun más encuentra su mayor apoyo en los preceptos de Dios. Se ve que el salmista se examinó a sí mismo. “Un rasgo de la verdadera piedad es ser menos duro con las fallas de otros que con las de uno mismo”.
El salmista pide consolación conforme a su promesa y apela a su misericorida porque ya se deleita en su Palabra. “Nuestras oraciones están conformes con la mente de Dios cuando están conformes a su palabra” .
Confía en la salvación de Dios
En el versículo 81 el salmista espera la salvación de Dios; en el versículo 88 clama: vivifícame. La Biblia, habla de muchas formas de salvación: salvación de pecado y condenación, de peligro físico, de angustia o de decaimiento espiritual. El salmista no distingue los diferentes sentidos; está en serios problemas físicos de oposición y persecución. Para él, la salvación de Dios incluye todos los aspectos de su vida.
Desfallecen… pone énfasis en la paciencia del salmista. Aunque está débil y agotado, sigue confiando en la Palabra de Dios. La salvación que experimentó en el pasado le da esta paciencia y firmeza; a pesar de la situación alarmante, está decidido a seguir a Dios. El versículo 82, también indica la urgencia de su necesidad.
