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Mateo 4: Las tentaciones de Jesús

Esta lista es simbólica, porque en ella vemos no sólo judíos sino también gentiles que acudían a Jesucristo por lo que sólo Él podía darles. Ya se estaban uniendo a Él los fines de la Tierra.

LAS ACTIVIDADES DE JESÚS

Este pasaje tiene mucha importancia porque nos da un breve sumario de las tres grandes actividades de la vida de Jesús.

(i) Vino proclamando el Evangelio; o como dice la Reina Valera, vino predicando. Ahora bien: como ya hemos visto, la predicación es la proclamación de certezas. Por tanto, Jesús vino a derrotar la ignorancia humana. Vino a decirnos la verdad acerca de Dios, lo que nunca habríamos podido descubrir por nosotros mismos. Vino a poner el punto final al suponer y al andar a tientas, y a mostrarnos cómo es Dios.

(ii) Vino enseñando en las sinagogas. ¿Cuál es la diferencia entre enseñar y predicar? Predicar es la proclamación sin reserva de certezas; la enseñanza es la explicación de su significado y relevancia. Por tanto, Jesús vino para derrotar los malentendidos humanos. Hay veces cuando se conoce la verdad y se malinterpreta. Se conoce la verdad y se sacan conclusiones erróneas de ella. Jesús vino a revelarnos el sentido de la verdadera religión.

(iii) Vino sanando a todos los que tenían necesidad de sanidad. Es decir: Jesús vino para derrotar el dolor humano. Lo importante acerca de Jesús es que no se conformó con decirnos la verdad meramente en palabras; vino para poner la verdad en acción. Florence Allshorn, la gran maestra misionera decía: “ Un ideal no es nunca tuyo hasta que se te sale por la punta de los dedos.” El ideal no es nuestro hasta que se materializa en obras. Jesús hacía realidad Su propia enseñanza en obras de ayuda y sanidad.

Jesús vino predicando para derrotar toda ignorancia. Vino enseñando para derrotar todos los malentendidos. Vino sanando para derrotar todo dolor. Nosotros, también, debemos proclamar nuestras certezas; nosotros, también, debemos estar dispuestos a explicar nuestra fe; nosotros, también, debemos traducir el ideal a la acción y a las obras.

EL SERMÓN DEL MONTE

Como ya hemos visto, Mateo tiene un esquema cuidadosamente preparado en su evangelio.

En su relato del bautismo de Jesús nos Le muestra dándose cuenta de que ha sonado Su hora, de que Le ha llegado la llamada a la acción y que tiene que iniciar Su cruzada. En su relato de las tentaciones de Jesús nos Le presenta eligiendo deliberadamente el método que va a usar para llevar a cabo Su labor, y rechazando deliberadamente otros métodos que Él sabía que eran contrarios a la voluntad de Dios. Si uno asume una gran tarea necesita ayudantes, asistentes y personal; así es que Mateo pasa a mostrarnos a Jesús seleccionando los hombres que serán Sus colaboradores.

Pero si los ayudantes y asistentes han de hacer su trabajo inteligente y eficazmente habrá que empezar por instruirlos. Y aquí, en el Sermón del Monte, Mateo nos muestra a Jesús instruyendo a Sus discípulos en el Mensaje que era Suyo y que ellos habían de transmitir a la humanidad. En el relato de Lucas del Sermón del Monte esto aparece aún más claro. Sigue inmediatamente a lo que podríamos llamar la elección oficial de los Doce (Luc_6:13 ss).

Por esta razón, un gran investigador. llamó al Sermón del Monte «El sermón de ordenación de los Doce.» De la misma manera que hay que presentarle su tarea a un joven pastor que está a punto de encargarse de su primer trabajo; así Jesús les dirigió a los Doce este sermón de ordenación antes de que salieran a realizar su labor. Por esa razón otros investigadores le han dado al Sermón del Monte otros títulos. Se ha llamado “ El compendio de la doctrina de Cristo,” “ La Carta Magna del Reino,» “ El manifiesto del Rey.” Todos están de acuerdo en que en el Sermón del Monte tenemos la esencia de la enseñanza de Jesús al círculo más íntimo de Sus seguidores.

EL SUMARIO DE LA FE

Es un hecho que esto es aún más verdad de lo que parece a primera vista. Hablamos del Sermón del Monte como si fuera un sermón determinado predicado en una sola ocasión. Pero es mucho más que eso. Hay buenas e indiscutibles razones para creer que el Sermón del Monte es mucho más que un sermón; que es, de hecho, una especie de epítome de todos los sermones que predicó Jesús.

(i) Cualquiera que lo oyera por primera vez en su forma actual estaría agotado mucho antes del final. Hay demasiado material es él para una sola audición. Una cosa es sentarse y leerlo, haciendo pausas o deteniéndose a pensar cuando se quiere, y otra escucharlo seguido por primera vez. Podemos leerlo a nuestro paso, reconociendo y saboreando cada palabra; pero oírlo por primera vez en su forma presente sería deslumbrarnos del exceso de luz mucho antes de que se terminara.

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