(ii) Por Galilea pasaban las grandes carreteras del mundo, como ya hemos visto cuando hablábamos del pueblo de Nazaret. El Camino del Mar iba de Damasco a Egipto y África pasando por Galilea. La carretera del Este que llegaba hasta las últimas fronteras pasaba por Galilea. El tráfico del mundo pasaba por Galilea. Allá lejos al Sur, Judasa estaba remetida en una esquina, aislada y encerrada. Como se ha dicho muy bien, “ Judasa no está de camino a ninguna parte; Galilea está de camino a todas partes.» Judasa podía erigir una valla para protegerse de todas las influencias extranjeras y de todas las nuevas ideas; Galilea nunca podría hacerlo. Era inevitable que llegaran las nuevas ideas a Galilea.
(iii) La posición geográfica de Galilea había afectado su historia. Una y otra vez había sido invadida y conquistada, y las oleadas de extranjeros habían fluido a menudo sobre ella y algunas veces la habían inundado.
En sus orígenes había sido asignada a las tribus de Aser, Neftalí y Zabulón cuando los israelitas llegaron por primera vez a la tierra (Josué 9); pero estas tribus no habían tenido nunca un éxito total en expulsar a los habitantes nativos cananitas, y desde el principio Galilea tuvo una población mezclada. Más de una vez las invasiones extranjeras la habían barrido desde el Norte y el Este desde Siria, y en el siglo VIII a.C. los asirios la habían inundado totalmente, llevándose al exilio a la mayor parte de su población y asentando a extranjeros en su tierra. Inevitablemente esto produjo una considerable inyección de sangre extranjera en Galilea.
Desde el siglo VIII hasta el II a.C. había estado mayormente en manos gentiles. Cuando volvieron los judíos del exilio bajo Nehemías y Esdras, muchos de los galileos se mudaron al Sur para vivir en Jerusalén. En 164 a.C., Simón Macabeo persiguió a los asirios al Norte, echándolos de Galilea a su propia tierra; y en su viaje de vuelta se llevó consigo a Jerusalén el resto de los Galileos que quedaba.
La cosa más sorprendente de todas fue que el año 104 a.C. Aristóbulo reconquistó Galilea para la nación judía e hizo circuncidar a la fuerza a los habitantes de Galilea, haciéndolos así judíos quisieran que no. La historia había obligado a Galilea a abrir sus puertas a nuevos tipos de sangre y a nuevas ideas y a nuevas influencias.
Las características naturales de los galileos, y la preparación de la historia, habían hecho de Galilea el único lugar de toda Palestina donde un nuevo maestro con un nuevo mensaje tenía una oportunidad bien real de que le oyeran, y fue allí donde Jesús empezó Su misión y anunció por primera vez Su Mensaje.
EL HERALDO DE DIOS
Antes de salirnos de este pasaje hay algunas cosas más que debemos notar.
Fue al pueblo de Cafarnaún a donde se mudó Jesús. La forma correcta del nombre es Capernaúm. La forma Capernaúm no aparece en absoluto hasta el sigo V d.C., pero a algunos se nos ha lijado en la memoria de tal manera que sigue manteniéndose en la Reina-Valera.
Ha habido mucha discusión acerca de la localización de Cafarnaún. Se han sugerido dos lugares. La identificación más corriente, y la más probable, es que Cafarnaún es Tell Hum que está al lado occidental del extremo norte del Mar de Galilea; la identificación alternativa y menos probable, es que fuera Jan Minyeh, que está a unos cuatro kilómetros más al suroeste. En cualquier caso, no quedan más que unas ruinas para mostrar dónde estuvo Cafarnaún una vez.
Mateo tenía la costumbre de encontrar en el Antiguo Testamento algo que podía usar como una profecía acerca de cualquier acontecimiento de la vida de Jesús. Encuentra esta profecía en Isa_9:1 s. De hecho, es otra de las profecías que Mateo extrae violentamente de su contexto y usa en su extraordinaria manera. Es una profecía que se retrotrae al reinado de Peka. En aquellos días, la parte septentrional de Palestina, incluyendo Galilea, había sido arrasada por el ejército invasor de los asirios; y ésta fue originalmente una profecía de la liberación de estos territorios conquistados que tendría lugar algún día. Mateo encuentra en ella una profecía que anunciaba la luz que traería Jesús.
Por último, Mateo nos da un breve sumario del mensaje que proclamaba Jesús. La Reina-Valera dice que Jesús comenzó a predicar. La palabra predicar ha bajado de categoría en el mundo; se conecta en las mentes de muchas personas con el aburrimiento. La palabra en griego es kéryssein, que es la que se usa para la proclamación de un heraldo del rey. Kéryx es la palabra griega para heraldo y el heraldo era el que traía un mensaje directamente del rey.
Esta palabra nos comunica ciertas características de la predicación de Jesús, y éstas son las características que debería tener toda predicación.
