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Mateo 4: Las tentaciones de Jesús

(ii) Hay algunas secciones del Sermón del Monte que surgen, por así decirlo, sin previo aviso; no tienen conexión con lo precedente ni con lo consiguiente. Por ejemplo: Mat_5:31 s, y Mat_7:7 -I1 están desconectadas de su contexto. Hay una cierta dislocación en el Sermón del Monte.

(iii) Lo más importante es que, tanto Mateo como Lucas nos dan una versión del Sermón del Monte. En la versión de Mateo hay 107 versículos. De estos 107, 29 se encuentran juntos en Luc_6:20-49 ; 47 no tienen paralelo en la versión de Lucas, y 34 se encuentran desperdigados por todo el evangelio de Lucas en diferentes contextos.

Por ejemplo: el símil de la sal está en Mat_5:13 y en Luc_14:34 s; el símil de la lámpara está en Mat_5:15 y en Luc_8:16 ; el dicho de que no se omitirá ni un punto ni una tilde de La ley está en Mat_5:18 y en Luc_16:17 . Es decir, que pasajes que son consecutivos en el evangelio de Mateo aparecen en capítulos ampliamente separados del evangelio de Lucas.

Para tomar otro ejemplo: el dicho acerca de la mota en el ojo de nuestro hermano y la viga en el nuestro está en Mat_7:1 -5 y en Luc_6:37-42 ; y el pasaje en que Jesús exhorta a pedir y buscar y encontrar está en Mat_7:7-12 y en Luc_11:9-13.

Si tabulamos estos pasajes lo vemos todavía más claro.

Este tiempo de prueba muestra que Jesús era realmente el Hijo de Dios, capaz de superar a Satanás y sus tentaciones. Una persona no puede demostrar obediencia verdadera si no tiene la oportunidad de ser desobediente. En Deu_8:2, Dios guió a Israel hacia el desierto para afligirlos y probarlos. Quería ver cómo reaccionaban y si estaban dispuestos a obedecerle. También nosotros seremos probados. Sabiendo que la prueba vendrá, debiéramos estar alertas y listos para enfrentarla. Hay que tomar en cuenta Mat_26:41 : “la carne es débil”. ¡Sus convicciones son buenas si resisten bajo presión!

Satanás tentó a Eva en el jardín, y aquí tienta a Jesús en el desierto. Satanás es un ángel caído. Existe de veras, no es simbólico, y constantemente está luchando en contra de los que obedecen y siguen a Dios. Las tentaciones de Satanás son reales. El quiere que hagamos las cosas a su manera o la nuestra, pero no como Dios quiere. Jesús un día va a reinar sobre toda la creación, pero Satanás quería que Jesús se proclamara rey prematuramente. Si Jesús lo hacía, su misión en la tierra, morir por nuestros pecados y darnos la oportunidad de tener vida eterna, se arruinaba. Cuando las tentaciones parecen ser duras, o cuando piense que pueden ser racionalizadas, piense que el diablo podría estar procurando estorbar el propósito de Dios para su vida.

Esta tentación de Satanás sirvió para mostrarnos que Jesús era humano y proporcionó a Jesús la oportunidad de reafirmar el plan de Dios para su ministerio. También nos da un ejemplo a seguir cuando somos tentados. La tentación de Jesús fue importante porque demuestra su ausencia de pecado. Fue tentado y no cedió a la tentación.

4.1ss Satanás tentó a Jesús, pero Jesús nunca pecó. Podríamos sentirnos sucios después de una tentación; sin embargo, la tentación en sí no es pecado. Pecamos cuando cedemos y desobedecemos a Dios. Recordarlo nos ayudará a mantenernos alejados de la tentación.

Jesús no fue tentado en el templo ni en su bautismo, sino en el desierto; estaba cansado, solitario y hambriento, y por lo tanto muy vulnerable. Satanás, con frecuencia, nos tienta cuando somos vulnerables: cuando estamos cansados, solitarios, enfrentando decisiones importantes o incertidumbre. Pero Satanás gusta también de tentarnos por medio de nuestras virtudes, en el momento en que somos susceptibles al orgullo (véase la nota de Luk_4:3ss). Debemos estar en guardia en todo momento contra sus ataques.

Las tentaciones de Satanás se enfocan en tres cosas: (1) deseos físicos, (2) posesiones y poder, y (3) orgullo (en 1Jo_2:15-16 hallará una lista similar). Pero Jesús no cedió. Heb_4:15-16 dice que Jesús fue tentado como nosotros lo somos, pero que El no cedió ni una vez y no pecó. El sabe por experiencia propia lo que estamos experimentando. El desea y tiene todo poder para ayudarnos en nuestras dificultades. Cuando sea tentado, vuélvase a El en busca de fortaleza.

Jesús estaba hambriento y débil luego de un ayuno de cuarenta días, pero optó por no usar su poder divino para satisfacer la necesidad natural de alimento. Los alimentos, el hambre y los deseos de comer son buenos, pero el momento no lo era. Había decidido poner a un lado el uso ilimitado e independiente de su poder divino a fin de experimentar su humanidad en plenitud. También nosotros podemos ser tentados a satisfacer un deseo normal en una forma incorrecta o en un mal momento. Si somos indulgentes con el sexo antes del matrimonio o si robamos para obtener alimentos, estamos procurando satisfacer deseos que Dios nos ha dado en maneras que Dios desaprueba. Recuerde, muchos de nuestros deseos son normales y buenos pero deben ser satisfechos en la forma correcta y en el momento oportuno.

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