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Mateo 4: Las tentaciones de Jesús

La última cuestión que es necesario considerar antes de entrar en el texto es: ¿Qué significa el término “tentar”? Este término, en todo el mundo hispano, comunica la idea de una intención mala, de inducir a otro a obrar mal. La palabra griega es peirázo G1598 . Es una palabra que ha creado gran confusión en las distintas traducciones. A veces se traduce “probar” y a veces “tentar”. Por ejemplo, BJ traduce el término equivalente en Génesis 22:1 como “tentar” mientras la RVA lo traduce “probar”. Por otro lado, Santiago afirma que Dios no es tentado por el mal, y él no tienta a nadie (Jam_1:13). El término significa básicamente “probar” o “examinar”, y el contexto determina si la intención es de probar para hacer caer en el pecado, o probar para demostrar o comprobar el carácter de uno. Satanás siempre prueba (tienta) con la intención de hacer caer, de destruir. Dios siempre prueba con el fin de fortalecer y comprobar nuestra fe. En relación con el caso de Job, la intención de Dios fue de demostrar la fe de Job, pero la de Satanás fue la de hacerlo caer.

Eva fue probada por Satanás en tres áreas: apetito físico (bueno para comer ), sentido de lo hermoso (atractivo a la vista), y deseo espiritual (codiciable para alcanzar sabiduría ) (Gen_3:6). En todas estas áreas, se trataba de cosas buenas y necesarias para la vida. Se ha observado que Satanás atacó a Jesús precisamente en estas tres áreas según el relato en Mateo 4. Normalmente Satanás procura inducirnos a obrar en áreas buenas, aun nobles y espirituales, pero con motivos y métodos ilegítimos. Como alguien ha dicho: “El pecado es la expresión ilegítima de un deseo legítimo.”

Es evidente que Jesús fue llevado, o impulsado, por el Espíritu al desierto para ser probado, del punto de vista de Dios, pero tentado, del punto de vista de Satanás. Esta experiencia fue la voluntad de Dios; fue parte de su plan para establecer su reino. El agente activo fue el Espíritu Santo —llevado por el Espíritu—, pero no hubo resistencia de parte de Jesús. Humildemente se sometió al propósito de Dios como Hijo obediente. Para ser tentado es un infinitivo de propósito, corroborando la evidencia mencionada arriba de que era el propósito de Dios que Jesús fuese probado.

La primera tentación (vv. 3, 4). Satanás toma la iniciativa. Sería mejor traducir la partícula condicional “si” más bien como un reconocimiento por parte de Satanás: Puesto que eres Hijo de Dios (v. 3). Satanás no procura sembrar una duda en cuanto a la divinidad de Jesús; la acepta, pero procura inducirlo a utilizar su poder en una forma ilegítima, para satisfacer sus necesidades físicas. Ese fue el primer ataque también lanzado a Eva en el Edén: algo bueno para comer (Gen_3:6). En efecto le dice: “Puesto que tú eres el Hijo de Dios, tienes poder para aliviar tu hambre con un milagro. Tienes derecho, pues el Hijo del Dueño del universo no debe sufrir; merece lo mejor y además, si mueres de hambre no habrá reino.”

De entrada, Satanás intenta apelar a lo que fue una verdadera necesidad: hambre física, real y agudizante. La tentación parece ser, de un punto de vista, el camino más lógico, necesario y bueno. Sin embargo, Satanás intentaba dos cosas malvadas que tenían una relación directa con el reino que Jesús vino a establecer: llevar a Jesús a (1) desconfiar de la bondad y provisión de su Padre para sus necesidades y (2) comenzar un reino en base a comida milagrosa. En el comienzo, y a través de su ministerio terrenal, Jesús afirmó una y otra vez su confianza absoluta en la bondad de su Padre. Se negó a establecer su reino en base a pan milagroso, aunque tal reino fuera muy popular (ver Joh_6:26).

Jesús responde a la iniciativa de Satanás con una cita bíblica (Deu_8:3), utilizando la espada del Espíritu (Eph_6:17). Es un pasaje que él, probablemente, había atesorado en su corazón desde la niñez. ¡Cuán importante es aprender de memoria pasajes bíblicos para usar en situaciones de apremio ante Satanás! (Comp. Job_119:11.) Jesús era consciente de la necesidad de comida para sustentar el cuerpo físico. En varias ocasiones alimentó a los discípulos y las multitudes (Job_14:13-21; Job_25:35; Joh_21:5-9).

Era también consciente que el hombre necesita más que el pan material. Hay otra necesidad real, imprescindible, urgente y espiritual en el corazón del hombre: toda palabra que sale de la boca de Dios. La satisfacción de esa necesidad espiritual sería de primera prioridad en su reino. Jesús decidió edificar su reino no sobre los que lo buscaban por los panes y peces, sino sobre los que encontraban en él el verdadero pan de vida (Joh_6:33).

La segunda tentación (vv. 5-7). La segunda tentación se relacionaba con la expectativa de una venida dramática del Mesías al templo (comp. Mal_3:1-2). Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto (v. 1), pero en la segunda tentación el diablo le llevó a la santa ciudad (v. 5), a Jerusalén, y le puso de pie sobre el pináculo del templo. El término “pináculo” significa “pequeña ala, punto extremo, o punto más alto de un edificio”. Se describe el lugar más probable como el punto más alto de la torre, o pequeño patio, ubicado en el ángulo sudeste del templo, donde un sacerdote se paraba cada mañana para esperar el comienzo del nuevo día y anunciarlo como señal del momento para realizar el primer sacrificio de la mañana.

Otra vez Satanás tienta a Jesús apelando a su relación con Dios: Si [puesto que] eres Hijo de Dios… (v. 6). Le tienta a probar la promesa de Dios, para ver si Dios sería fiel en protegerlo. Si alguien tiene derecho a esperar una intervención milagrosa de parte de Dios, sería su propio Hijo. Satanás pretende también mandar al Hijo de Dios: … échate abajo… La insinuación es que esta demostración de su confianza en Dios, por un lado, y la intervención milagrosa y espectacular de parte de Dios, por otro lado, recibiría el aplauso y aceptación del pueblo. Jesús necesitaba obtener atención y aceptación de parte del pueblo para iniciar su reino. Ya de niño, a los doce años de edad, había preguntado: ¿No sabíais que en los asuntos de mi Padre me es necesario estar? (Luk_2:49). Los asuntos de [su] Padre incluían establecer el reino de Dios. Parecía que este método lo lograría con creces. Sería fácil, dramático, instantáneo, bueno y “bíblico” (comp. Job_91:11-12).

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