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Mateo 4: Las tentaciones de Jesús

(i) El heraldo tenía en su voz una nota de seguridad. No había la menor duda acerca de su mensaje; no venía con tal veces ni con puede que o probablemente; venía con un mensaje definitivo. Goethe decía: «Háblame de tus certezas; que para dudas ya tengo yo bastantes.» La predicación es la proclamación de certezas, y nadie puede hacer que otros acepten como seguro lo que para él está en duda.

(ii) El heraldo tenía en su voz una nota de autoridad. Hablaba en nombre del rey; establecía y anunciaba la ley del rey, la orden del rey, la decisión del rey. Como se dijo de un gran predicador, «no suponía entre nebulosas; sabía.” La predicación, como se ha dicho, es la aplicación de la autoridad profética a la situación presente.

(iii) El mensaje del heraldo procedía de una fuente más allá de sí mismo; procedía del rey. La predicación habla desde una fuente más allá del predicador. No es la expresión de las opiniones personales de un hombre; es la voz de Dios trasmitida al pueblo por medio de una persona. Era con la voz de Dios como Jesús hablaba a los hombres.

El mensaje de Jesús constaba de un mandamiento que era la consecuencia de una nueva situación. “ ¡Arrepentíos!” -decía. «Volveos de vuestros propios caminos, y volved a Dios. Levantad vuestra mirada de la tierra y ponedla en el cielo. Cambiad el sentido de vuestra dirección, y dejad de alejaros de Dios y empezad a caminar hacia Dios.» Ese mandamiento había llegado a ser urgentemente necesario porque el Reinado de Dios estaba a punto de empezar. La eternidad había invadido el tiempo; Dios había invadido la Tierra en Jesucristo, y por tanto era de suprema importancia el escoger la dirección y el lado correctos.

CRISTO LLAMA A UNOS PESCADORES

Cuando Jesús iba pasando por la orilla del Mar de Galilea vio a dos hermanos -Simón, al que llaman Pedro, y su hermano Andrés- que estaban echando la red al mar, porque eran pescadores. Y Jesús les dijo:

-¡Seguidme, y Yo os haré pescadores de hombres!

Ellos dejaron las redes inmediatamente y Le siguieron. Jesús pasó más adelante y vio a otros dos hermanos, SantiagoJas. hijo de Zebedeo y su hermano Juan. Estaban en una barca con su padre Zebedeo preparando las redes para la pesca. Jesús también los llamó, y ellos dejaron inmediatamente la barca y a su padre, y siguieron a Jesús.

Toda Galilea se centraba alrededor del Mar de Galilea. Éste tiene veinte kilómetros de largo de Norte a Sur y catorce de ancho de Este a Oeste. El Mar de Galilea es por tanto pequeño, y es interesante el hecho de que Lucas, el gentil, que había visto mucho mundo, nunca lo llama mar (thalassa), sino siempre lago (limné). Tiene una forma ovalada, más ancho por arriba que por abajo. Se encuentra en una gran falla de la superficie de la Tierra por la que corre el valle del Jordán, y la superficie del Mar de Galilea está a doscientos diez metros bajo el nivel del Marcos El hecho de encontrarse a esta profundidad en la superficie de la Tierra le da un clima muy cálido y hace la tierra de alrededor inmensamente fértil. Es uno de los lagos más encantadores del mundo. W. M. Thomson lo describe: “ Visto desde cualquier punto de las alturas circundantes es una bella extensión de agua -un espejo bruñido engastado en un marco de colinas y de montañas abruptas que se erigen y ruedan hacia atrás y hacia arriba hasta donde cuelga el cuadro de Hermón sobre la bóveda azul de los cielos.”

En los días de Josefo había no menos de nueve ciudades populosas en sus orillas. En la década de los treinta, cuando H. V. Morton lo vio, sólo quedaba Tiberíades, que era poco más que una aldea. Hoy es la ciudad mayor de Galilea, y sigue creciendo.

En los días de Jesús, el Mar de Galilea estaba abarrotado de barcas de pesca. Josefo, en una cierta expedición, no tuvo dificultad para reunir doscientas cuarenta barcas de pesca para salir de Tariquea; pero ahora los pescadores son pocos y dispersos.

Había tres métodos de pesca. Estaba la pesca de anzuelo.

Estaba la pesca con red. Esta solía ser circular y de unos tres metros de ancho. Se lanzaba hábilmente al agua desde la tierra o desde los bajíos al borde de la orilla del lago. Llevaba unas pesas de plomo alrededor de la circunferencia. Se hundía en el mar y rodeaba a los peces; entonces se tiraba de ella a través del agua como si se tratara de una tienda de campaña con forma de campana, en la que se cogían los peces. Esa era la clase de red que estaban manipulando Pedro y Andrés, y SantiagoJas. y Juan, cuando Jesús los vio. Se llamaba amfibléstron.

La red barredera se usaba desde una barca, o mejor desde dos. Se echaba al agua con cuerdas en las cuatro esquinas. Llevaba pesas en un lado; así que, como si dijéramos, se quedaba derecha de pie en el agua. Cuando las barcas iban remando con la red por detrás, ésta tomaba la forma de un gran cono, en el que cogían los peces y se traían a las barcas. Esta clase de red es la que se menciona en la parábola de la red; y se llamaba saguéné.

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