La tercera actividad en el ministerio público de Jesús fue la sanidad de los enfermos. Es una actividad que demuestra el poder milagroso de Dios, obrando por medio de Jesucristo. Mateo menciona en términos generales que sanaba toda enfermedad y toda dolencia (v. 23), que le trajeron (para que él los sanara) a los que tenían males: los que padecían diversas enfermedades y dolores (v. 24). Estas expresiones indican por lo menos que no había ninguna clase de enfermedad que Jesús no podía sanar. Veremos luego que Mateo presenta distintas clases de milagros, demostrando que Jesús tenía poder sobre todo el universo.
Además de emplear términos generales para describir las enfermedades que Jesús sanó, Mateo menciona específicamente tres enfermedades: los endemoniados, los lunáticos y los paralíticos (v. 24). Reservamos la descripción de estas enfermedades a los casos concretos e individuales que Jesús atendió más adelante. Observamos solamente que el relato de Mateo sugiere una relación estrecha entre los endemoniados y los lunáticos (Eph_17:14-20).
