Este es un tema en el que podemos caer en el dogmatismo. Podemos adoptar tres posiciones diferentes. (i) Podemos relegar todo el asunto de la posesión diabólica a la esfera de la mentalidad primitiva, y decir que era la manera de explicar los fenómenos en un tiempo cuando. no se sabía gran cosa acerca de los cuerpos y de las mentes. (ii) Podemos aceptar la posesión diabólica como un hecho de nuestro tiempo como en los tiempos del Nuevo Testamento. (iii) Si adoptamos la primera posición tenemos que explicar la actitud y las acciones de Jesús. O bien Él no sabía más acerca de este asunto que la gente de Su tiempo -lo cual podemos aceptar fácilmente, porque Jesús no era ningún hombre de ciencia ni vino para enseñarnos cosas de la ciencia; o Él sabía perfectamente bien que no podía curar a una persona que tuviera estos problemas a menos que asumiera lo que el paciente consideraba la causa de su enfermedad. Esa era la realidad para la persona, y tenía que ser tratada como tal, o no se curaría nunca. Hay cuestiones cuya razón desconocemos.
UN MILAGRO EN PRIVADO
Marcos 1:29-31
Y acto seguido, cuando salieron de la sinagoga; fueron con Pedro y Juan a casa de Simón y Andrés:›
La suegra de Pedro estaba acostada con un ataque de fiebre. Inmediatamente Le dijeron a Jesús lo que l pasaba. Él se dirigió a ella, la tomo de la mano y levantó; y la fiebre le desapareció, y ella se hizo cargo de lo que ellos necesitaban.
Jesús había hablado y actuado en la sinagoga de la mane ‹ más sorprendente. Cuando terminó el culto de la sinagoga; Jesús se fue con Sus amigos a la casa de Pedro. Los judío tenían la costumbre de toMarcos la comida principal del sábado inmediatamente después del culto de la sinagoga, a la hora sexta, es decir, a las 12 del mediodía. (El día judío empezaba a las 6 de la mañana, y las horas se contaban desde entonces) Jesús podría muy bien haber reclamado el derecho a descansar después de la experiencia emocionante y agotadora del culto de la sinagoga. Pero una vez más se Le hizo saber la necesidad de Su poder, y una vez más Él Se dio a los demás. Este milagro nos dice algo acerca de tres personas.
(i) Nos dice algo acerca de Jesús. Él no necesitaba una gran audiencia para ofrecer Su poder; estaba tan dispuesto a sanar en el pequeño círculo de una cabaña como entre la gran concurrencia de una sinagoga. Nunca estaba demasiado cansado para ayudar. La necesidad de otros siempre tenía prioridad sobre Su propio deseo de descansar. Pero, sobre todo, vemos aquí, como vimos en la sinagoga, el carácter exclusivo de los métodos de Jesús. Había muchos exorcistas en los tiempos de Jesús, que actuaban con enSalmos elaborados y fórmulas y encantamientos y parafernalia mágica. Jesús había dicho en la sinagoga una palabra de autoridad, y la sanidad se había producido.
Aquí tenemos lo mismo otra vez. La suegra de Pedro estaba sufriendo de lo que el Talmud llamaba «una fiebre ardiente.» Era, y todavía es, muy corriente en esa región particular de Galilea. El Talmud establece de hecho los métodos para tratarla. Se tenía que atar con un mechón de pelo un cuchillo totalmente hecho de hierro a un espino. En días sucesivos se repetía, el primero, Exo_3:2 s; el segundo, Exo_3:4 , y por último Exo_3:5 . Entonces se pronunciaba una cierta fórmula mágica, y así se suponía que se conseguía la curación. Jesús pasó completamente de toda esa parafernalia de la magia popular, y con un gesto y una palabra de autoridad y poder sanó a la mujer.
La palabra que se usa en griego para autoridad en el pasaje anterior es exusía; y exusía se definía como un conocimiento total unido a un poder total; eso era precisamente lo que Jesús poseía, y lo que estaba dispuesto a ejercer en una cabaña. Paul Toumier escribe: «Mis pacientes me dicen muy a menudo: «Es admirable la paciencia que tiene usted para escuchar todo lo que yo le digo.» Y yo les digo: «No es paciencia lo que tengo, sino interés.»» Un milagro no era para Jesús una manera de aumentar Su prestigio; el ayudar no era un deber pesado y desagradable; El ayudaba instintivamente porque estaba totalmente interesado en todos los que necesitaban Su ayuda.
