(a) Es la buena noticia de la verdad Gal_2:5; Col_1:5 ). Hasta que vino Jesús, la humanidad no podía hacer más que suposiciones, y buscar a Dios a tientas. «¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!» (Job_23:3 ). Marco Aurelio decía que el alma no puede ver más que confusamente; `y la palabra que usa quiere decir en griego ver las cosas a través del agua. Pero con la llegada de Jesús podemos ver claramente cómo es Dios. Ya no tenemos que hacer suposiciones y andar a tientas; podemos saber.
(b) Es la buena noticia de la esperanza (Col_1:23 ). El mundo antiguo era un mundo pesimista. Séneca hablaba de «nuestra indefensión en las cosas necesarias.» En su lucha por la bondad, las personas eran derrotadas. La llegada de Jesús trae esperanza a corazones desesperados.
(c) Es la buena noticia de la paz Eph_6:15 ). El precio de ser persona es tener una personalidad dividida. En la naturaleza humana, la bestia y el ángel están inseparablemente entremezclados. Se dice que una vez Schopenhauer, el filósofo lúgubre, fue hallado vagando. Se le preguntó: « ¿Quién eres tú?» «Eso es lo que me gustaría que tú me pudieras decir,» contestó. Robert Bums decía de sí mismo: «Mi vida me recuerda un templo en ruinas. ¡Qué fortaleza, qué proporción en algunas partes! ¡Qué desdentados tan feos, qué ruinas tan irrecuperables en otras!» El problema humano siempre ha consistido en que uno se siente asediado tanto por el pecado como por la bondad. La venida de Jesús unifica esa personalidad desintegrada. Uno encuentra victoria sobre un yo en guerra cuando Jesucristo le conquista.
(b) Es la buena noticia de la promesa de Dios (Eph_3:6 ). Es verdad que los seres humanos siempre han pensado más bien en un Dios de amenazas que en un Dios de promesas. Todas las religiones no cristianas conciben un Dios exigente; sólo el Cristianismo nos habla de un Dios que está más dispuesto a dar de lo que nosotros estamos a pedir.
(e) Es la buena noticia de la inmortalidad (2 Timoteo_1:10 ). Para los paganos la vida era el camino hacia la muerte; la persona humana se caracterizaba por ser un ser moribundo; pero Jesús nos trajo la buena noticia de que vamos de camino a la vida, no a la muerte.
(f) Es la buena noticia de la salvación (Eph_1:13 ). Esta salvación no es meramente negativa; es también positiva. No es simplemente la liberación del castigo y la evasión del pecado„ pasado; es el poder para vivir la vida victoriosamente y para conquistar el pecado. El mensaje de Jesús es una buena noticia sin duda.
(ii) Tenemos la palabra arrepentíos. Ahora bien, el arrepentimiento no es tan fácil como pensamos. La palabra griega?`; metánoia quiere decir un cambio de mentalidad. Somos propensos a confundir dos cosas: el dolor por las consecuencias del pecado, y el dolor por el pecado mismo. Muchas personas están apesadumbradas por el lío en que las ha metido el pecado, pero saben muy bien que si pudieran estar razonablemente. seguras de que podían librarse de las consecuencias, no les importaría volver a hacerlo todo igual que antes. No es el pecado lo que odian, sino sus consecuencias.
El verdadero arrepentimiento quiere decir que la persona ha llegado, no sólo a sentir las consecuencias de su pecado, sino a odiar el pecado mismo. Hace mucho, aquel anciano y sabio escritor Montaigne escribió en su autobiografía: «Habría que enseñar a los niños a odiar el vicio por su propia naturaleza para que no solamente evitaran caer en él, sino que lo abominaran en sus corazones -que el solo pensamiento del vicio les repugnara en cualquier forma que tomara.» El arrepentimiento quiere decir que la persona que estaba enamorada del pecado llega a aborrecerlo a causa de su indudable pecaminosidad.
