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Marcos 1: El principio de la historia

(ii) Nos dice algo acerca de los discípulos. No hacía mucho que conocían a Jesús, pero ya habían empezado a aprender a presentarle todos sus problemas. La suegra de Pedro estaba enferma; el sencillo hogar estaba desquiciado, y la cosa más natural del mundo para los discípulos era decírselo a Jesús.

Paul Tournier nos cuenta cómo le llegó uno de los grandes descubrimientos de la vida. Solía visitar a un anciano pastor, que nunca le dejaba marchar sin hacer oración con él. A él le conmovía la extremada sencillez de las oraciones del anciano. Parecía sencillamente que continuaba una conversación íntima e ininterrumpida con Jesús. Paul Toumier prosigue: «Cuando yo volvía a casa y hablaba de ello con mi mujer, juntos Le pedíamos a Dios que nos diera a nosotros también aquel íntimo compañerismo con Jesús que tenía el anciano pastor. Des entonces Él es siempre el centro de mi devoción y mi compañero de viaje. A Él Le complace lo que yo hago (C Ecc_9:7 ), y Se toma interés en ello. Jesús es un amigo , con el Que puedo discutir todo lo que me sucede en la vi

Él comparte mi gozo y mi dolor, mis esperanzas y mis temores. Él está allí cuando un paciente me habla de corazón, escuchándole conmigo y mejor que yo. Y cuando el paciente se va, y puedo hablar con El acerca de él.»

Ahí está la verdadera esencia de la vida cristiana. Como dic el himno: « Cuéntaselo en oración.» En tan poco tiempo, ya lo discípulos habían aprendido lo que llegaría a ser el hábito su vida: el llevarle todos sus problemas a Jesús y pedirle ayuda para resolverlos.

(iii) Nos dice algo acerca de la suegra de Pedro. Tan pronto como se sintió bien, empezó a atender a las necesidades de los demás. Usó su salud recuperada para un servicio renovado Una gran familia escocesa tiene el lema: « Salvos para servir. Jesús nos ayuda para que podamos ayudar a otros.

EL PRINCIPIO DE LAS MULTITUDES

Marcos 1:32-34

Cuando llegó la tarde y ya se había puesto el sol, empezaron a traerle a Jesús a todos los que estaban enfermos o poseídos de demonios. Todo el pueblo se agolpó a la puerta; y Jesús sanó a muchos que estaban enfermos de diversas dolencias, y echó a muchos demonios; y les prohibía a los demonios hablar, porque Le conocían.

Las cosas que había hecho Jesús en Cafarnaum no podían mantenerse secretas. El surgimiento de un nuevo poder y de una nueva autoridad tan grandes era algo que no se podía ocultar. Así es que la tarde sorprendió a la casa de Pedro asediada por multitudes que buscaban el toque sanador de Jesús. Esperaron hasta la tarde porque la Ley prohibía llevar ninguna carga por el pueblo el día del sábado (Cp. Jer_17:24 ). Eso habría sido hacer un trabajo, y todos los trabajos estaban prohibidos los sábados. Por supuesto que no tenían relojes de ninguna clase en aquellos días; el sábado llegaba desde las 6 de la tarde del viernes hasta las 6 de la tarde del sábado; y la Ley establecía que el día terminaba y empezaba el siguiente cuando se podían ver tres estrellas en el cielo. Así que los de Cafarnaum esperaron hasta la puesta del sol y: la aparición de tres estrellas en el cielo, y entonces vinieron trayéndole sus enfermos a Jesús, y Él los sanó.

Ya hemos visto a Jesús sanando a enfermos tres veces. La primera, en la sinagoga; la segunda, en la casa de Sus amigos, y ahora, en la calle. Jesús atendía la necesidad dondequiera que se encontrara y de quienquiera que fuera. Se decía del doctor Johnson que tener alguna desgracia era una recomendación para recibir su atención y ayuda. Dondequiera que había problemas, Jesús estaba dispuesto a usar Su poder. Él no seleccionaba ni el lugar ni a la persona; reconocía el derecho universal de la necesidad humana.

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