6.5-7 Cuando Jesús preguntó a Felipe dónde comprar una enorme cantidad de pan, este empezó a calcular el costo probable. Jesús quería enseñarle que los recursos financieros no son los más importantes. Es posible que limitemos la obra de Dios en nosotros por suponer de antemano lo que es posible y lo que no. ¿Existe alguna tarea imposible que cree que Dios desea que haga? No permita que su evaluación de lo irrealizable le impida aceptar la tarea. Dios puede hacer algo milagroso; confíe en El en cuanto a la provisión de recursos.
6.8, 9 Se hace un contraste entre los discípulos y el niño que brindó lo que tenía. Contaban con más medios que el niño, pero como sabían que lo que tenían no era suficiente, no dieron nada. El niño entregó lo poco que tenía y eso fue lo que lo cambió todo. Si no ofrecemos nada a Dios, El no tendrá nada para usar. Pero puede tomar lo poco que tenemos y convertirlo en algo grande.
6.8, 9 Al efectuar sus milagros, Jesús por lo general prefería obrar a través de la gente. Aquí tomó lo que le ofrecía un niño y lo usó para llevar a cabo uno de los milagros más espectaculares narrados en los Evangelios. La edad no representa una barrera para Cristo. Nunca piense que es demasiado joven ni demasiado viejo para serle útil.
6.13 Existe una lección en las sobras. Dios da en abundancia. Toma lo que podemos ofrecerle en cuanto a tiempo, habilidad o recursos y multiplica su eficacia más allá de nuestras expectativas más alocadas. Si da el primer paso poniéndose a la disposición de Dios, este le mostrará cuán grandemente puede utilizarlo para extender su reino.
6.14 «El profeta» es aquel que profetizó Moisés (Deu_18:15).
6.18 El mar de Galilea está 195 m por debajo del nivel del mar, tiene una profundidad de 45 m y está rodeado de colinas. Estas características físicas hacen que quede expuesto a tormentas repentinas con vientos que causan olas muy altas. Tales tormentas se esperaban en este lago, pero también eran atemorizantes. Cuando Jesús fue a sus discípulos durante una tormenta andando sobre el agua (a más de 5 km de la costa), les dijo que no temiesen. A menudo nos enfrentamos a tormentas espirituales y emocionales y nos sentimos sacudidos como un pequeño bote en un gran lago. A pesar de las circunstancias aterradoras, si confiamos nuestras vidas a Cristo para que las proteja, El nos dará paz en cualquier tormenta.
6.18, 19 Los discípulos, atemorizados, quizás pensaron que veían un fantasma (Mar_6:49). Pero si hubiesen recordado las cosas que habían visto hacer a Jesús, podrían haber aceptado este milagro. Tuvieron miedo. No esperaban que Jesús se apareciese y no estaban preparados para recibir su ayuda. La fe es una actitud mental que nos hace esperar que Dios actúe. Cuando actuamos de acuerdo con esta expectativa, podemos vencer los temores.
6.26 Jesús criticaba a las personas que lo seguían únicamente por los beneficios físicos y temporales en lugar de hacerlo para saciar su hambre espiritual. Muchas personas utilizan la religión para obtener prestigio, consuelo, incluso votos políticos. Pero esos motivos son egoístas. Los verdaderos creyentes siguen a Jesús porque saben que El tiene la verdad y que su verdad es camino de vida.
6.28, 29 Muchos que buscan sinceramente a Dios quedan perplejos en cuanto a lo que El desea que hagan. Las religiones del mundo representan los intentos de la humanidad en responder a esta pregunta. Pero la respuesta de Jesús es breve y sencilla: debemos creer en el que Dios ha enviado. Lo que agrada a Dios no surge del trabajo que hacemos, sino de ver en quién creemos. El primer paso es aceptar que Jesús es el que dice ser. Todo desarrollo espiritual se edifica sobre esta aseveración. Declare a Jesús: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente» (Mat_16:16), y embárquese en una vida de fe que agrade a su Creador.
6.35 La gente come pan para saciar su hambre física y para mantener su vida física. Podemos saciar el hambre y mantener la vida espirituales únicamente mediante una adecuada relación con Jesucristo. Con razón decía que era el pan de vida. Pero el pan debe comerse para mantener la vida y a Cristo debe invitarse a entrar a nuestro diario andar para mantener la vida espiritual.
6.37, 38 Jesús no obraba independientemente de Dios el Padre, sino con El. Esto debiera darnos mayor seguridad de ser aceptos en la presencia de Dios y protegidos por El. El propósito de Jesús era hacer la voluntad de Dios, no satisfacer sus deseos humanos. Debiéramos tener el mismo propósito.
6.39 Jesús dijo que no perdería una persona siquiera de las que el Padre le había dado. Así que cualquiera que se comprometa sinceramente a creer en Jesucristo como Salvador está seguro en la promesa de vida eterna que da Dios. Cristo no permitirá que Satanás venza a su pueblo y este pierda la salvación (véanse también 17.12; Phi_1:6).
